Internacional | Chelsea

Demanda contra el Chelsea y Abramovich

Ken Bates, el ex presidente del club, exige 3,2 millones de euros porque el ruso no cumple el contrato firmado con él

<b>BUENOS TIEMPOS</B>. Abramovich y Bates, cuando aún no habían comenzado las hostilidades.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Las aguas deportivas bajan tranquilas en el Chelsea, con el pasaporte a cuartos de final de la Champions League bajo llave, pero no así las aguas financieras. El club londinense amaneció ayer con la noticia de que Ken Bates, su ex presidente, demandará a la entidad y a su propietario, el magnate ruso Roman Abramovich, por incumplimiento de contrato. Bates exige dos millones de libras (3,2 millones de euros) de indemnización. Comienza ahora el pulso legal en un club cuyo pase ante el Stuttgart quedó ayer en el cajón.

Desde Stamford Bridge afirman, en comunicado oficial, que "defenderán vigorosamente" sus intereses. Pero eso no inquieta a Bates, cabeza visible del club londinense durante más de 20 años, quien acusa a Abramovich de "no cumplir" lo acordado el pasado verano, cuando tuvo lugar el traspaso de poderes. Bates tenía claro cuál era su nuevo rol en el club, sus asignaciones en el área financiera de la entidad y su papel poco menos que de embajador ante la Premier League y la Federación Inglesa de Fútbol (FA). Según él, ése era el cargo que debía desempeñar en los dos próximos años, el que le asignó Abramovich al aterrizar en Stamford Bridge. ¿Miente Bates o miente Abramovich? Una cosa está clara. Desde la llegada de Peter Kenyon (el primer robo del Chelsea al Manchester United) como nuevo jefe ejecutivo del club, el hombre del pelo blanco quedó apartado en los pasillos. "El contrato se ha roto y por eso renuncié a la presidencia. Pero esto no quedará así", avisa Bates. Está claro que el peor rival para Abramovich no está en la Champions, está en casa.

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Una alineación discutida

La clasificación europea ante el Stuttgart y el quinto partido consecutivo en Champions sin encajar un gol no dejó en un segundo plano el juego ramplón del Chelsea. "Es cierto que no jugamos de forma muy brillante, pero lo importante es que accedimos a cuartos de final de una competición como la Champions", afirmó Claudio Ranieri. La Prensa criticó el planteamiento del técnico italiano, sobre todo el alinear a un único punta, Crespo. Ranieri se defendió: "El objetivo era mantener la posesión de balón y ganarles la batalla en el centro del campo. No fue posible y les permitimos subir mucho y ganarnos terreno. Aún así, sus disparos sólo llegaron desde lejos".

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