Horrillo se impuso con un dedo roto
El vizcaíno se adjudicó la segunda etapa con un ataque a 600 metros


Pedro Horrillo, vizcaíno de 29 años del Quick Step-Davitamon, columnista de El País y estudiante de Filosofía, es un ciclista de hierro, capaz de acabar la París-Roubaix cosido a heridas y con una bici prestada. Con estos antecedentes, ayer volvió a hacer de las suyas en la segunda etapa de la París-Niza (Chaville-Montargis, 166 km), donde ganó con el dedo índice de la mano izquierda roto (ver fotografía).
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Horrillo se cayó el 27 de febrero en la Vuelta a Valencia, perdió la uña y se fracturó la falange. Con el dedo suturado e inmovilizado con una férula, Pedro disputa esta París-Niza. "Al frenar me molesta, pero sobre todo al ir despacio. Si la cosa se acelera, ya ni me entero", explicó a AS el rocoso ciclista vasco. El corredor de Ermua atacó en la última curva, a 600 metros, y aguantó el tipo en el repecho fi nal. "Habíamos pasado una vez por la meta y vi cuál era el sitio para atacar. No me acordé de celebrar el triunfo con el dedo roto", relató Horrillo.
Así remató una etapa destrozada por el viento. El CSC, equipo del líder, Jorg Jaksche, provocó un primer abanico. Luego, el Quick Step y el US Postal hicieron otro corte por detrás, enlazaron y formaron un pelotón de 36 ciclistas, entre ellos sólo tres españoles: Horrillo, Óscar Pereiro y Benjamín Noval. El grupo perseguidor llegó a 5:15 minutos, con favoritos como Vinokourov, Frigo, Zülle y Samuel Sánchez.