Otro milagro
Nano marcó el gol del empate en el minuto 95. El colista Murcia mereció ganar a un Atlético calamitoso y que dio pena

Nano logró en el minuto 95 un gol que permite al Atlético ampliar su número de milagros postreros de esta temporada (dos victorias ante el Mallorca y un empate in extremis contra Osasuna completan la lista), pero eso no debe tapar que el partido de los de Manzano fue espantoso y que lo único que merecieron fue la derrota. Ni siquiera ante el colista Murcia el Atlético dio una buena imagen. Los de Toshack concedieron todas las facilidades del mundo, pero la apuesta de Manzano de sacar juntos a Jorge e Ibagaza no funcionó. Aguilera por la derecha, junto a Nano en la izquierda, eran los estiletes por las bandas, aunque sólo el zurdo rompía de año en año la monotonía.
Mientras, los pimentoneros amontonaban gente en su área, para defenderse de una pena de equipo ramplón y atolondrado. Fue Nikolaidis el único que puso picante con un complicado remate con la izquierda que Bonano envió al palo. Fernando Torres se movía con plena libertad y añoraba alguna asistencia que le permitiera explotar su velocidad. Pero el Caño, movido por la ansiedad, no lograba dar el ritmo necesario y hasta recibía algún pitido desde la grada. La paciencia que necesitaban los madrileños para mover la defensa del Murcia se transformaba en nervios y la consecuencia era un fútbol directo y alocado. En cuanto metió algo de velocidad, el Atlético llegó más ante Bonano, aunque sólo Ibagaza ensayó el disparo y con escaso peligro.
Susto. La torrija madrileña se acrecentó después del descanso y Esnáider tuvo en sus botas la sorpresa, pero le regaló la pelota a Aragoneses. El Atlético se picó y Sergi cabeceó al larguero de modo inmediato. El encuentro estaba más animado y por fi n llegó el penalti absurdo de Simeone, que transformó Luis García. Gancedo era el amo en el centro del campo.
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Manzano sacó a Ortiz y Arizmendi y ya sólo quedó la pelea de un conjunto desmadejado y sin sentido. El Murcia se cerró bien y no se olvidó de lanzar alguna contra con cierto sabor. La tradición se cumplía y el Calderón tenía el susto metido en el cuerpo ante el colista. Los rojiblancos luchaban contra el reloj y nadie dedicaba un sólo segundo a pensar. Luis García daba sensación de ir a culminar la faena cada vez que cogía el balón ante una defensa volcada al ataque.
Bonano no sufría. Los acosos locales estaban descabezados. El Atlético no encontraba al Niño y el resto del equipo demostraba sus grandes carencias. Hasta Esnáider permitió a Aragoneses un paradón en otro testarazo a escasos metros de la línea de gol. Ni apelando a la heroica parecía que fuera a moverse el 0-1, pero en el quinto minuto de prolongación Torres provocó una falta en la frontal, Paunovic tocó para Nano y éste batió a un Bonano tapado. Un milagro puro y duro y una mala señal pensando en la recta fi nal del campeonato. El Murcia se mereció la victoria, ya que siempre fue más listo y nunca renunció a ganar en un campo que parecía poco asequible. Es el momento de que el Atlético revise sus planteamientos, incluido el del entrenador, ya que es imposible que se juegue tan penosamente al fútbol. ¡Qué vergüenza!
