Millonada para dos rusas de Stalingrado
Jornada genial para la potente selección rusa, con Tatyana Lebedeva y Yelena Isinbayeva coronadas campeonas de triple salto y pértiga con récord mundial.


Cuando los rusos y las rusas echaban de los bancos del Volga al VI Ejército de Hitler, la ciudad del Volga, Volgogrado, era Stalingrado: "La Ciudad del Destino", según el Padrecito Stalin. Cuando los rusos y las rusas renegaron del stalinismo y toda su casta, la Ciudad del Destino se convirtió en Volgogrado. Allí en la estepa, siguen el Volga, la Traktor Faktory, los hornos y los gigantescos silos que detuvieron en 1943 a los hombres del mariscal Paulus.
Ahora, el Parque Central no es un ascua ardiente, sino... un parque donde juegan niñas como Nastja, la hija de Tatyana Lebedeva. Y cerca del Volga no hay bunkers, sino pabellones cubiertos como el Sdushorns. Allí se entrenan Lebedeva y su amiga Yelena Isinbayeva, campeonas mundiales de triple salto y pértiga, en un sábado genial para la formidable selección rusa.
180.000 dólares. Hoy regresan a Volgogrado como un peculiar Ejército Rojo: con 180.000 dólares. 40.000 por cada título más 50.000 por cada uno de sus récords mundiales. Aunque Lebedeva podría reclamar más dinero que esos 90.000 dólares: porque igualó una vez el récord de Ashia Hansen, 15.15 y lo batió otras dos: 15.25 y 15.36, en una serie fenomenal. Isinbayeva subió con la pértiga hasta 4.86, dejando en el camino la reacción de Stacy Dragila (4.81).
Noticias relacionadas
Lebedeva es de Bashkiria, pero su marido, Nikolai Lebedev, se la llevó a Volgogrado, donde nació su hija Nastja. Vyacheslav Dagonkin ha hecho de la walkiria de Bashkiria reciclada junto al Volga un producto típico de la Fortaleza Stalingrado. Un eje geométrico biselado que se desdobla en cada triple salto hasta longitudes imposibles. Cuentan que Nastja le dijo a mamá que no podía dormir sin ella, que volviera a casa cuanto antes: con o sin medalla.
Isinbayeva, un fleje de potencia, sí nació en Volgogrado. Allí es entrenada por Yevgeni Trofimov, y de allí no piensa moverse: "Sé la historia de mi ciudad, una historia de lucha y heroísmo. Para mí, mi ciudad lo es todo. No me iré. Sé lo que vale esta medalla allí y también que me voy a pasar la noche entera bailando". Cuando se tienen 90.000 dólares en el bolsillo, Volgogrado vuelve a ser la Ciudad del Destino.