Atletismo | Campeonato del Mundo

Budapest mide a la España más femenina

La Selección, con 18 chicas y 14 chicos, empezará a sumar medallas mañana.

<b>QUIERE REINAR EN HUNGRÍA.</b> Con 37 años, Gail Devers buscará el oro en los 60 metros lisos y en los 60 vallas. Todo un reto.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Las diosas y los dioses de la pista llegan a la ‘puszta’ helada de Budapest. La ‘puszta’ es la llanura húngara donde los famosos jinetes magyares hacen prodigios de valor, y entre la nieve asan carne de buey. Primero escribimos "las diosas", porque estamos en campaña electoral, y porque, demonios, las diosas que están en el Budapest Sports Hall son los monumentos casi alados de este X Mundial de pista cubierta.

Vean qué final de 60 metros femeninos se prepara para hoy mismo. De diosas, sí: Gail Devers, que lidera la selección femenina de Estados Unidos con 37 años y busca doblar oro en esta misma distancia, con vallas y sin ellas. Además, Merlene Ottey, la escultura de café jamaicano que a los 43 años enarbola bandera eslovena de conveniencia, y que hizo dos podios en este mismo Budapest... en los II Mundiales ‘indoors’: en 1989.

Junto y contra Devers y Ottey, otras dos señoras cuya presencia y potencia no se conciben en toda su esencia hasta que uno las tiene cara a cara, la francesa Christine Arron y la belga Kim Gevaert. Esta maravilla blanca acaba de batir a la gran ausente: Marion Jones.

El sexo femenino de este Mundial se desborda también por la vertiente española. A la caza de unas cinco o seis medallas, España, en hecho histórico, aparece aquí con más mujeres que hombres (18 por 14). De esas medallas, al menos tres deberían tener nombre de mujer: Marta Domínguez, Mayte Martínez y Glory Alozie.

Nombres masculinos: ‘Superman’ Manuel Martínez, siete kilos más delgado que en el Mundial de París, y el león Juan Carlos Higuero, con su nuevo ‘Porsche’ dispuesto a pelear por el oro en 1.500.

En la recámara de llamadas quedan Ruth Beitia, Aliuska López, Yago Lamela y Pentinel, que no se codeará en en el 3.000 con Gebrselassie, Bekele ni El Guerrouj. Ancha y calurosa es la sombra de los Juegos Olímpicos de Atenas.

Y, ¿por qué nos acordamos tan tarde de Lamela? Porque el mismo saltador asturiano admite: "No vengo fino". No ha hecho trabajo de calidad: lo deja para Atenas. "Lo que salga, saldrá", sentenció el avilesino.

Las medallas españolas se esperan para el sábado y, sobre todo, el domingo. Mientras, dejemos volar y ganar a las diosas. Los dioses masculinos de Hungría aún viven, pero tienen ya su nombre inmortal, en este estadio gigante, aquel viejo Nepstadion del pueblo leninista que hoy se llama Ferenc Puskas Stadion.

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Cuando ven el gran coliseo, Merlene Ottey, Gail Devers y todos los demás no saben quién puede ser ese Puskas. Pues le decían "Busi" y "Coronel Galopante". Y con su tripita y todo, sí que era algo muy parecido a un dios, el verdadero dios de la ‘puszta’. Y de los estadios.

Los décimos Mundiales en pista cubierta arrancan hoy en Budapest con Gail Devers como primera gran protagonista. La estadounidense, que tiene 37 años, espera hacer doblete en 60 y 60 metros vallas. España acude con más chicas que chicos (18 por 14) por primera vez en la historia y con el objetivo de conseguir seis medallas, según la predicción de José María Odriozola.

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