La fiabilidad preocupa a todas las escuderías
Nadie está completamente seguro de que sus motores puedan resistir un fin de semana de exigencias sin riesgos de averías durante la competición.
La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) decidió que los motores de Fórmula 1 deberían durar en 2004 todo un gran premio y puso en una situación delicada a sus constructores. La teoría es que con esta norma se disminuyen los costes, pero no son pocos lo que opinan lo contrario: para que los propulsores duren se están invirtiendo más recursos que antes. Un contrasentido que, además, ha creado muchas incertidumbres entre las escuderías.
Ninguna de ellas (quizá con excepción de Williams, que tiene un poderosísimo BMW) disfruta de la certeza absoluta de que su motor vaya a soportar el esfuerzo de casi 800 kilómetros de trabajo a máximo rendimiento. La fiabilidad real no se conocerá hasta las propias competiciones, puesto que los ensayos en los bancos de potencia son sólo referencias. Así lo explica el catalán Pedro de la Rosa, piloto probador de McLaren-Mercedes, la escudería que tantos problemas de fiabilidad ha tenido durante la pretemporada: "Es cierto que nos preocupa la resistencia del motor, no es fácil hacer 800 kilómetros sin cambiarlo. Nosotros hemos hechos los ensayos en el banco sin complicaciones, pero no es lo mismo el comportamiento en la pista. Todo puede ir bien en las pruebas, pero al montar el motor en el coche e intervenir una serie de factores externos, las cosas cambian. Y no es algo que nos preocupe únicamente a nosotros, también afecta a casi todos los equipos".
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Si uno de ellos tuviera que cambiar el motor durante los entrenamientos, perdería diez posiciones en la parrilla de salida, un auténtico varapalo para las aspiraciones de triunfo. Por eso los entrenamientos del viernes pueden convertirse en una comparsa, porque nadie estará dispuesto a asumir más riesgos de los imprescindibles para realizar la elección de neumáticos.
En esa línea de abaratamiento de costes propugnada por la FIA (y que tampoco apoyan los que consideran que la F-1 es la máxima expresión del automovilismo y, como tal, no debe someterse a restricciones de este tipo) se encuentra la eliminación de los dispositivos de salida automáticos y los cambios de marcha también automáticos, así como la limitación en el número de neumáticos disponibles.
