"Sé que valgo dos medallas olímpicas"
A sus 23 años la vida ya le ha dado muchas vueltas. Gervasio Deferr tocó la gloria en Sydney, cuando fue el primer gimnasta español en ganar una medalla de oro olímpica. Un positivo por cannabis y las lesiones le han presentado la cara amarga del deporte.

Da la impresión de que ha roto con su pasado. Se ha establecido en Madrid, ha cambiado de entrenador, se ha integrado en nuevo grupo.
Todo es circunstancial. Mí entrenador me recomendó que viniese a Madrid en este momento, pero sólo hasta los Juegos Olímpicos de Atenas. Tengo seis meses por delante para preparar una competición que la mayor parte de mis rivales la habrá trabajado tres o cuatro años.
¿Le dará tiempo a llegar en condiciones de competir por las medallas en Atenas?
Si a partir de ahora no hay contratiempos creo que sí, que centrado en los Juegos, y antes en el Europeo, tengo muchas aspiraciones. Además, soy el campeón olímpico de suelo y quiero defenderlo.
Sería casi una sorpresa.
Creo que valgo dos medallas (suelo y salto), aunque ahora no puedo decir que vaya a ganarlas, como sí lo decía en Sydney. Tengo más limitaciones por el tiempo de trabajo, pero también me noto mejor preparado físicamente. Por ejemplo, he perdido peso y estoy más liviano para los ejercicios de suelo y salto, donde están mis auténticas posibilidades, aunque realmente estoy entrenándome en cuatro aparatos para ayudar al equipo. Lo único que no hago es colgarme (barra y paralelas) porque temo que pueda recaer de la lesión de espalda.
La FIG está a punto de fallar sobre su plata en el Mundial de Debrecen.
También cometieron un error, y deben pagarlo.
¿Cuánto dinero le ha costado aquel famoso porro y la sanción por doping?
Es un tema del que no quiero hablar porque bastante me ha costado ya. Desde entonces nadie me quiere patrocinar y casi he sido un apestado. No sé cuánto dinero he perdido, ni me importa; lo que sí me interesa es que me dejen aquel subcampeonato del Mundo en suelo de Debrecen.
¿Es cierto que pensó en la retirada?
Entre aquello y la lesión de espalda, pues sí. Hubo momento en que me veía definitivamente fuera del gimnasio.
¿No tenía fe en sí mismo?
El problema no era de fe, sino económico. A fin de mes te llegan las facturas, del coche, de la casa, de todo. Y no me llegaba. Si no es por mí padre, que me ha ayudado, hubiese tenido que ponerme a trabajar como cualquier hijo de vecino.
Es un lujo que en la Selección española trabajen juntos usted y Carballo, dos campoenes muy distintos. Incluso políticamente antagónicos.
Pero que cada uno piense de una manera no significa nada en el gimnasio, en el que los dos vamos a lo mismo, a hacer un buen papel para España. No somos competencia directa, porque nuestras especialidades son distintas. Creo que nos respetamos y nos ayudamos en lo que podemos. La sala de entrenamientos es un mundo aparte, y lo que pasa fuera no debe interferir. No hay roces entre nosotros; no sería lógico.
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¿Qué hará la Selección masculina en Atenas?
Un buen papel. Tenemos un buen equipo y buenas individualidades. Todos sabemos que lo primero es el equipo, y luego a luchar por nosotros mismos, aunque siendo egoísta en lo tuyo también ayudas a la Selección.
