El Madrid, contra su último complejo
Los galácticos buscan la primera victoria madridista en Múnich. El Bayern se viste de cordero. Se espera emboscada. Ronaldo afila el colmillo

Lo demás fue un entrenamiento, prepararse para esta noche y lo que vendrá después, un ensayo con más o menos intensidad; todos los partidos anteriores, los de esta temporada, todos, sirvieron para calentar las piernas e incluyo esa copa que algunos incluyen como una hoja del trébol, la Supercopa, levantar eso fue para calentar los brazos, nada más, en serio.
La Champions ya es demasiado grande. Y los equipos que son demasiado grandes ya no pueden compensar un fracaso en esta competición con otros títulos, no alcanza, lo sabe bien Del Bosque. Será la Champions la que juzgue a Queiroz, también a Beckham. Incluso a Ronaldo. Y es terrible jugarse tanto prestigio en dos partidos, con medio mundo en pie de guerra, con los enemigos de siempre rumiando la venganza. Y es peligroso. Porque, por bueno que seas, un mal día te puede dejar herido y hay partidos de vuelta que se convierten en asaltos imposibles.
Lo mejor para el Bayern es salir de víctima, "no somos favoritos y eso nos dará alas", lo dijo Hitzfeld ayer, se le debió escapar. Sonó a emboscada. A eso suena también la lesión de Kahn y la bronquitis de Ballack. Que se fíen, que se acerquen. Aseguran que el Bayern está en crisis. Y es verdad, está eliminado en la Copa y tiene pocas posibilidades en la Bundesliga.
Los alemanes han terminado por producir una raza tan perfecta de individuos que ya no les valen para jugar al fútbol, son demasiado altos y excesivamente estilizados, más maniquís que futbolistas, esto es lo que tiene el consumo de Kelloggs cuando alcanza dos generaciones. Franz Beckenbauer, al que su esplendor físico no le impidió ser mito, achaca la falta de nuevos talentos a que los jóvenes jugadores sólo piensan en el dinero, pero son los cereales.
El jugador alemán ha perdido rudeza, la que tenían, por ejemplo, Hoeness, Briegel o Hrubesh. Ahora casi todos son modelos de Hugo Boss, muy refinados, por eso Ballack no termina de romper. Y por eso quienes sobreviven al paso del tiempo en el Bayern son Jeremies, Salihamidzic o Kuffour, los obreros. El espíritu. Pero no debe fiarse el Madrid, quedan pocos alemanes en el Bayern. Quizá sólo haya uno, Kahn, aunque suficiente para mantener el espíritu.
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Contra ese fantasma luchará el Madrid, el frío no es enemigo, eso era antes, cuando una pluma nos podía derribar. El Madrid jugará con su equipo estelar, regresan Beckham y Guti al doble pivote, mejor imposible.
Todos ellos intentarán acabar con el último complejo del club, el que impide ganar en el Olímpico de Múnich. Esa debería ser la consigna, repetir mil veces el desafío que está en juego, repetírselo a Ronaldo, él colecciona estas rarezas, no hay futbolista más imponente en las grandes ocasiones, si hay victoria estará allí.