Yo digo Juanma Trueba

Pues yo no me fío

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Se suele decir que el miedo es libre y aunque no sé muy bien qué significa eso (¿no es libre el valor?) yo debo ser libre como un pajarillo porque entre tanto mensaje optimista siento cierto cosquilleo que no me hace gracia, sino al revés. Cada vez que pienso en el Madrid en Múnich se me vienen a la cabeza infaustos recuerdos de tipos muy grandes y rubios marcándonos goles de cabeza como si no hubiera mañana. Sé que mezclo goleadas y equipos (Kaiserslautern, Hamburgo...), pero todo se concentra en el Bayern y en los muslos de Rummenigge, así son los traumas adolescentes. Por eso cuando escucho que el asunto es pan comido, que Kahn tiene lumbago y que Ballack está a sopitas y Vicks vaporú, no hago sino intranquilizarme.

El Madrid es prácticamente invencible con el equipo al completo y concentrado en un partido, estamos de acuerdo en eso. Pero quizá la aparente debilidad del Bayern reste tensión a los jugadores, lo que sería una forma de empezar a perder. Sin desafío no hay proeza. También creo, más allá del talento, en la importancia de los escudos, de las camisetas, del orgullo herido. En un solo partido también juega eso. Y es a lo que se agarra el Bayern y lo que le convierte en temible incluso a dos metros bajo tierra. Confío más en el Madrid en los cuartos, en las semifinales, en los partidos que dan miedo a todos. Ahora sólo tengo miedo yo, incapaz de cubrir a ese alemán que me remata desde hace quince años los córners.

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