"He sufrido más así que ganando al sprint"
El cántabro venía de sumar dos segundos puestos en la Vuelta a Andalucía por detrás de Erik Zabel. Así que ayer no esperó a medirse al sprint con el alemán y logró su segunda victoria del año como un clasicómano: atento a los cortes y siempre al ataque.


¿Cómo le dio por atacar en vez de esperar al sprint?
Tenía ya programado buscar los cortes, porque de salida pensé que no habría sprint. Luego casi me equivoco, porque pegaba mucho el viento de cara y se hacia difícil llegar. Pese todo, me la he jugado y me ha salido bien.
En los kilómetros finales llevó al pelotón en el cogote.
Yo estaba muy fuerte, pero el viento me hizo dudar. Hasta la última curva no lo vi claro. Arranqué a seis kilómetros, porque ya que había gastado tantas energías, no podía dejarme atrapar para perder el sprint. Me dije: "A suerte, muerte". Y hasta el final.
En la pasada Milán-San Remo ya usó esta táctica.
Hice algo parecido, sí, pero me equivoqué dos veces: primero, no debí atacar en la Cipressa, y luego, en el Poggio pensé que se llegaría al sprint y tampoco fue así.
¿Lo de ayer fue una especie de test para las clásicas?
No. Siempre viene bien saber que puedes ganar en solitario,
porque te sirve para defenderte mejor en las grandes
clásicas, pero los rivales y los recorridos son distintos.
¿Qué diferencia hay entre ganar al sprint y en solitario?
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Para ganar en solitario hay que sufrir más, pero en el
sprint existe más tensión.