El título se pone en juego sin Zidane
Solari sustituirá al francés para intentar repetir el 3-0 de la Copa. La actuación de Tristante Oliva se mirará con lupa. Benítez recupera a Aimar

No jugará Zidane, lo que no es tan malo para el Madrid, porque alivia la tensión del partido y lo despeja de algunas sospechas, no de todas. De jugar el francés, cualquier decisión polémica hubiera sido una excusa, un argumento más para acusar al Madrid de prepotencia y seguir tirando del hilo del victimismo. Además, la ausencia de Zidane no es razón suficiente para inquietar al Madrid. Es más, creo que el grupo se sobrepone a su baja con una aportación extra de esfuerzo. No sólo es que Solari equilibre el dibujo, sino que surge un compromiso general, como se vio en la ida de la Copa, cuando el Madrid venció 3-0. Sus compañeros viven mejor con Zidane, pero, sobre todo, más cómodos. Y contra el Valencia, el carácter y la pelea son casi tan importantes como la inspiración.
Con la confirmación del castigo, es probable que los madridistas salgan más liberados. Y no sería extraño que de ahí naciera un equipo épico, ansioso por vengar afrentas y cerrar bocas, la de Alfaro, mayormente. Aunque pueda parecer que deportivamente sale ganando, el Valencia pierde un factor heroico, esa fuerza rebelde que otorgan las injusticias a quien las sufre. Porque ese aire lo respira ahora el Madrid.
La actuación del árbitro, Tristante Oliva, se mirará con microscopio por lo de Sevilla y porque de ello se ha encargado el Valencia, que esta semana no ha dejado de sembrar dudas al respecto. Es extraño que un club tan grande, beneficiario por tanto de los regalos que ofrece el poder, utilice como reproche lo que otras veces juega en su favor. No se puede ser Supermán y Calimero, hay que elegir papel.
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El partido es inmenso. Si el Madrid vence dejará al Valencia a cinco puntos y aniquilará su confianza, quién sabe por cuánto tiempo. Tras caer en la Copa, perder otra vez en el Bernabéu sería un golpe demasiado fuerte. Si es el Valencia quien gana, el torpedo modificaría su rumbo y el Madrid recibiría un cañonazo en la línea de flotación de su autoestima, justo cuando asoma la recta final de la temporada.
La gran batalla se librará en el centro del campo, donde el Valencia tiene futbolistas más definidos y a Aimar, recuperado para el día clave. Por eso dominó en la ida de la Copa con media docena de ocasiones que se fueron al limbo por la ausencia de un nueve puro. Superada esa trinchera, el Madrid ofrece más garantías. Ronaldo está en un momento fantástico, que va de lo físico a lo espiritual. Se comprobó en Sevilla, donde sin marcar gol hizo un partido excepcional, raramente serio. Y Raúl, que lleva un año a medias, debe despertar definitivamente.