Sevilla cree en el milagro
Se espera el lleno. Antoñito jugará por Torrado. Ronie, clave del Madrid

Sevilla es una ciudad tan hermosa que sus visitantes pasan del turismo a la adopción y sus habitantes del orgullo a la exclusión. Explico lo segundo: Sevilla es una ciudad tan hermosa que rapta a los extranjeros, el problema es que los lugareños no aceptan más rehenes.
Sevilla es una ciudad tan hermosa que, en lugar de abrirse, se cierra. Y tú, forastero, has de conformarte con el hombro que asoma, imposible ver más e imposible entenderlo. Si acudes a la Semana Santa disfrutarás del ambiente, que no es más que eldisfrute ajeno. Pero no comprenderás nada, ni las risas ni los llantos. Si vas a la Feria te ocurrirá igual: gozarás del paseo, pero sólo podrás soñar con lo que sucede dentro de aquellas casetas inaccesibles. La única solución es nacer sevillano o ser amigo del maestro Araújo, mito, cicerone, genio y espíritu. Así es más fácil aproximarse al partido de hoy, a esa reacción sevillista (y sevillana) contra la conquista madrileña, la invasión bárbara, esos tipos arrogantes que vienen del norte llamándose a sí mismos galácticos.
Por eso Caparrós, utrerano y sevillista, habla de los hervores de la sangre roja y por eso se contagia Alfaro, al que no hace falta mucho jaleo para blandir el hacha. Y por eso se espera que hoy se agoten las 8.000 entradas que aún faltan por venderse, un lleno que no se producía desde el ascenso del 99.
El Sevilla saldrá a por todas: se quedará un centrocampista en el banquillo (Torrado, México) y entrará en su lugar Antoñito, delantero, pero sobre todo, sevillano, nombre de torero y torero arrebatado, del salto de la rana.
Toda esa valentía, todo ese fervor popular, siendo admirable, puede ser peligroso, porque por el estado de excitación parecería que el Sevilla debe remontar cuatro goles y no dos, sólo dos, un resultado más táctico que fanático, un marcador para especular un poquito, uno en la primera y otro en la segunda, bastaría con empujar al Madrid al callejón de la prórroga (30 minutos, sin gol de oro), porque si te abres mucho y ese ejército te acierta con una bala, con una sola, estás muerto.
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Plan sencillo. Dijo ayer Queiroz que no ensayan las faltas y mucho menos los penaltis porque no tienen tiempo y lo dijo como quien responde a una grosería, somos el Madrid. En su caso es más fácil, no hay más plan que este: juegan todos y disparan todos, y por mucho que nos peguen será imposible no enganchar una, porque juega Ronie, el pacifista al que le gustan estas guerras.
Al finalizar el par tido, Raúl, Zidane y Beckham rodarán un anuncio ultrasecreto (de Adidas)en Gerena, vestigio de dominaciones etruscas, romanas y árabes, a 23 km de Sevilla, la ciudad que luce en su escudo un jeroglífi co, las letras NO y DO separadas por una madeja, nomadejado se debe leer, no me ha dejado. Eso dijo un rey por una conjura que repelió Sevilla. Y sin Alfaro.