Hitzfeld castiga a la plantilla por la crisis
El técnico del Bayern prohíbe a sus jugadores que hagan publicidad y les exige que se centren en mejorar su nivel


Señal de alarma en el Bayern Múnich, donde vuelven los fantasmas de la temporada 02-03. El batacazo en cuartos de final de la Copa de Alemania ante el modesto Aquisgrán (2-1), de Segunda División, escuece sobremanera en el club bávaro, que en apenas tres semanas se verá las caras con un miura con astas de aúpa: el Real Madrid.
¿Primera medida para combatir la crisis? Hitzfeld ha prohibido a sus jugadores hacer campañas de publicidad hasta que el equipo "no mejore". "Temo que algunos tengan demasiadas cosas en la cabeza y quiero que se concentren únicamente en lo deportivo", declaró el técnico, quien más tarde, quizá asustado por sus palabras, reflexionó y dijo: "Estoy convencido de que el equipo va a reaccionar. Hay urgencia, pero no crisis".
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La Prensa germana calificó de "ridículo" el papelón del Bayern en un estadio con sabor a teatro, el Tivoli. De nada sirvieron los cambios de Hitzfeld tras el triste empate ante el Eintracht (1-1) en la reanudación de la Bundesliga: Jeremies, Santa Cruz y Salihamidzic suplieron a Schweinsteiger, Pizarro y Ze Roberto, pero nada cambió. "La cuestión no es que no estemos motivados, sino que tenemos mala suerte", decía ayer Sagnol en la web del Bayern. "Merecieron la victoria y nosotros estuvimos muy mal", afirmó Beckenbauer, que ya ha dado varios tirones de oreja a su plantilla en la presente temporada, especialmente a Oliver Kahn, quien "antes paraba balones imparables y ahora no".
Abusando de la suerte. "Verdadero buen fútbol jugamos por última vez a comienzos de la temporada pasada. Ahora estamos abusando de la buena suerte. Estoy desconcertado. Me sorprende que nuestros jugadores, con no sé cuántos títulos cada uno, sean tan inestables. Con un esbozo de crítica ya reaccionan como si hubieran pillado una pulmonía", afirmó hace unas semanas Beckenbauer. Con pulmonía o sin pulmonía, el cara o cruz en Champions está a la vuelta de la esquina. Y un Bayern-Real Madrid hace tiritar a cualquiera. Incluso al mismísimo Kaiser.