Mestalla confía en el milagro
El Valencia se conjura para pasar la eliminatoria. Zidane viajará, aunque no será titular. Borja jugará junto a Guti y Mejía repite Ambiente de gala

El título, además de entrar bien, es cierto: Mestalla confía en el milagro. No está tan claro que crea Benítez, ni los jugadores, ni seguramente el afi cionado valencianista aislado del resto. Sin embargo, la pasión colectiva supera los miedos individuales y esgrime el único argumento posible cuando no quedan argumentos: Per collons. Las posibilidades del Valencia dependerán, en gran medida, del contagio de la grada, que estará casi llena, por cierto. Ese clamor, de producirse, haría entrar a los jugadores en la disputa de una eliminatoria que ven perdida desde que concluyó la ida. Y es que el mazazo del Bernabéu no sólo fue numérico (3-0), sino moral, porque el equipo recibió un castigo exagerado tras perdonar mil ocasiones y dominar por completo durante media hora. No sería raro que la extraña decisión de Benítez de dar descanso a la plantilla en vísperas del partido tuviera como intención que los jugadores percibieran mejor el ambiente de la calle, ese "a por ellos" que habrá escuchado cualquiera al asomar la cabeza por la ventana. Tal vez haya pensado Benítez que, en esta situación, la mejor arenga posible es la que se pueden dar los propios interesados. O tal vez no haya pensado nada, con los entrenadores uno se siente como ante ciertos cuadros abstractos a los que nos empeñamos en dar mil explicaciones cuando no tienen ninguna.
Por lo que se refiere al Madrid, el peligro es justo el contrario: la confianza absoluta. Todos piensan que ya está hecho. Incluso Queiroz, aunque lo niegue. La alineación, por las bajas, pero también por los tres goles a favor, es altamente arriesgada: Mejía hará pareja con Helguera en el centro de la defensa y Raúl Bravo pasará al lateral izquierdo; Borja y Guti formarán el doble pivote. Y esto pone a los canteranos en situación de héroes o proscritos, no habrá medias tintas. No es lo mismo jugar en el Bernabéu que en Mestalla y no es igual hacerlo arropadito que dando la cara. A los que tengan miedo, afi cionados o jugadores, siempre les quedará la pareja de delanteros: Ronaldo y Raúl. Que no miren a Casillas, porque no estará, saldrá César.
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Por si las cosas se complican, el Madrid tendrá en el banquillo a Zidane, que ya está restablecido de su lesión. El resto serán jóvenes (Juanfran, Jordi, Rubén...), pues Cambiasso se ha quedado en Madrid por decisión técnica. Recuerdo que Beckham es baja por sanción, Roberto Carlos por lesión y Pavón no está claro por qué. Caso Henry. No se puede descartar tampoco que al Madrid, al inconsciente, al vestuario, le afecte de algún modo todo lo que tiene que ver con el traspaso multimillonario de Reyes al Arsenal y la más posible que nunca llegada de Henry. Noticias así despiertan inseguridades y celos y si las cosas se ponen mal siempre hay algún alborotador que srsurra: "Que venga Henry a arreglarlo".
Se parecerá muchos a esos partidos de Copa de Europa en los que uno de los equipos debe remontar un resultado adverso. Será fundamental que el Valencia marque primero y el minuto en el que lo consiga. Infl uirá cómo capee el Madrid el temporal en el primer cuarto de hora, la conexión entre el centro del campo y la delantera, los nervios de los chicos, el gol de Ronie que podría matar la incertidumbre. El Valencia pagó su derrota en el Bernabéu con la pérdida del liderato en la Liga y una crisis de confi anza que hoy podría agravarse. Los efectos para el Madrid fueron los contrarios. Tras aquel triunfo el equipo vuela otra vez. Y es que son peleas tan grandes, que signifi can tanto, que ponen tantos tronos en juego, que es imposible salir indemne.