Premio a la casta
Nano y Lequi, en propia portería, establecieron un empate justo por el corazón del Alba y la poca personalidad atlética

El conformismo atlético y el alma manchega dieron como resultado un empate justo en un partido entretenido, peleado en cada palmo del terreno de juego, pero con escasas aportaciones del espectáculo que solamente impusieron Ibagaza y David Sánchez. El Albacete se da por satisfecho y los rojiblancos dejaron escapar una gran oportunidad de marcar diferencias para la Champions.
¡Qué manera de correr! Albacete y Atlético salieron sin complejos, con la quinta velocidad puesta y buscando el área rival sin ataduras. Los de Ferrando daban el campo y el balón a la gente de Manzano para aplicarles la medicina de las contras con su estilete Aranda. A los rojiblancos todavía les dolía la goleada de Sevilla y tenían ganas de lavar su imagen copera. Fueron quince minutos alocados, hasta que el Caño comenzó a tomar el mando de las operaciones, se decidió a dar cierto sentido a los pases y los atléticos comenzaron a dominar la situación.
Dentro del tira y afl oja y curiosamente después de que Almunia se luciera a tiros de Nano, Nikolaidis y Fernando Torres, llegaba el tanto de Nano en un error del portero albaceteño, ayudado por el ligero toque de pelota en su barrera. El extremo se estrenaba como goleador en Primera. La pelea se decantaba del lado del que tenía mayor calidad. Ibagaza y Nano eran sus armas mortales y podían sentenciar, aunque tanto el Niño como Nikolaidis estaban muy marcados. Delporte, Aranda y Parri avisaron de lejos a un Juanma que estaba tranquilo, ya que no fue requerido en momentos de peligro. El Atlético se sentía a gusto llevando el control del encuentro y los manchegos debían cambiar su esquema y arriesgar para conseguiral menos el empate. Un duelo que no aburría a la grada.
Cambio. De forma absurda en el segundo tiempo, el Atlético bajó sus turbinas y el Albacete con David Sánchez en el campo comenzó a encontrar a Aranda, que desperdició un gol ante Juanma inconcebible. Posteriormente Lequi batía su portería y establecía la igualada, justa en los momentos en los que el corazón manchego mandaba en el terreno de juego.
Noticias relacionadas
Los madrileños tocaron a rebato y volvieron a acosar a Almunia. El partido volvió a nivelarse y nadie tenía claro lo que tenía que hacer. Las contras manchegas daban mayor sensación de peligro que el fútbol previsible de los rojiblancos, que en esta ocasión no tuvieron la referencia de sus puntas, que lucharon pero con escaso acierto. El fútbol directo del Albacete les iba dominando y los cambios se hacían esperar por parte de Manzano que en todo momento intentaba parar el fútbol físico del rival.
Los minutos finales siguieron emocionando al personal. Nikolaidis hizo un mal control en un pase que era medio gol y Gaspar quitaba una pelota. El Niño, para culminar una mala noche, veía su quinta amarilla en una jugada absurda. El Albacete seguía tirando de sus ganas para acorralar a un bloque desdibujado y con excesivo miedo, que se rompió de mala manera. El Atlético deja escapar una oportunidad de oro en su lucha europea, pero parece que no está en su mejor momento. Ferrando ha formado un bloque humilde, con casta, y que se merece un premio por el enorme trabajo que realiza.
