Entrevista Igor Astraloa

"Esta temporada prefiero ganar el oro olímpico"

El Cofidis acabó ayer su concentración en Calpe (Alicante), donde ha permanecido desde el 10 de enero. En sus filas hay cinco españoles: Cuesta, Atienza, Bingen Fernández, Luis Pérez y... su fichaje estelar, Igor Astarloa. El campeón mundial, que debutará en el Tour Mediterráneo el 11 de febrero, se ha marcado un triple objetivo: los Juegos, las clásicas de la Copa del Mundo y defender su maillot arcoiris.

<b>Invierno ajetreado</b> “No he parado. Algún día tomé hasta cinco aviones. He entrenado muy poco y no he podido ni comer”
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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¿Siente presión o nervios por comenzar la temporada de arcoiris?

—Nervios, no. Pero un poco de presión sí que noto, porque me da la sensación de que las miradas de todos están puestas en mí. Llevar este maillot es como ser líder de una gran vuelta, pero durante todo el año.

Se habla de la maldición del arcoiris, pero a Freire no le fue nada mal.

—Freire tiene la ventaja de ser un gran sprinter, mientras que yo nunca he sido un ganador de muchas carreras. Pero me gusta este nuevo reto.

¿Ha asimilado ya su condición de campeón mundial?

—Sí, pero desde hace bien poco, porque he pasado un invierno sin tiempo para nada, de compromiso en compromiso. Tenía ya ganas de empezar a entrenarme en serio.

¿Ha entrenado menos que nunca?

—He entrenado menos de lo que me hubiera gustado este invierno.

¿Quizá se ha excedido atendiendo compromisos?

—El problema es que corría en un equipo italiano y tenía que atender tantos compromisos allí como en España. No creo que ese ajetreo tenga consecuencias, aunque he sacrificado mis vacaciones. Ha habido algún día en el que he tomado hasta cinco aviones. Recuerdo uno que salí de Bilbao a Madrid, luego a Valencia, a Múnich, a Verona y a Bolonia... Y así todo el invierno.

¿Ha engordado?

—No, sólo dos kilos. ¡Pero si no me ha dado tiempo ni a comer!

¿Con qué ilusiones comienza esta temporada 2004?

—Me he marcado los objetivos de las clásicas de la Copa del Mundo, los Juegos y el Mundial. Voy a correr nueve de las diez carreras de la Copa, todas menos la París-Roubaix, y me haría mucha ilusión ganar una de ellas, especialmente la Lieja-Bastoña-Lieja, que es en la que sueño desde pequeño.

El Mundial ya lo tiene. ¿Ahora prefiere añadir a su palmarés el oro olímpico o la Copa del Mundo?

—¡Uff! La balanza está muy equilibrada, pero quizá me decanto por los Juegos, porque se celebran cada cuatro años y, en consecuencia, tienes menos opciones para ganarlos. En la carrera de un ciclista, como mucho vas a participar tres veces.

Ya es fijo para Atenas. ¿Qué supone para un deportista ser olímpico?

—Un sueño, la ambición de cualquiera... Estoy seguro de que convivir con otros deportistas en la Villa Olímpica será una experiencia inolvidable.

¿Y cómo lleva el hecho de venir al Cofidis como líder?

—Con presión y confianza, pero sobre todo como un reto y con la duda de saber cómo asumiré mi condición de jefe y de tener un equipo a mi disposición.

Ha fichado por un equipo francés, pero no correrá el Tour. ¿Por qué?

—Me gustaría correrlo alguna vez, pero yo soy clasicómano y debo centrarme en otras carreras. Este año no sería muy procedente participar, porque en agosto hay clásicas de la Copa del Mundos y los Juegos... Si disputara el Tour, se me haría el verano muy largo.

¿No ha tenido ofertas de España?

—Ninguna. Pero estoy acostumbrado, porque desde que pasé a profesionales siempre he corrido en el extranjero.

En el Cofidis al menos tendrá cuatro compañeros españoles.

—Eso será muy bueno para mí, porque de momento no hablo francés y ellos me están ayudando a adaptarme.

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¿Puede usted ayudar a que en España haya más mentalidad de clásicas?

—Creo que entre Freire y yo, que hemos ganado tres Mundiales en cinco años, podemos ayudar al cambio de esa mentalidad. El problema es que los equipos españoles dan la espalda a ese calendario para correr las vueltas. Pero tal vez nosotros podamos influir en los chavales... Igual que yo tenía a Andrei Tchmil de ídolo, quizá un juvenil puede tenerme a mí. Por algo hay que empezar. De momento, la prensa ya hasta escribe de ello.

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