Tridente mortal
El fútbol de Ibagaza y los goles de Torres e Nikolaidis fueron las claves rojiblancas para superar a un Sevilla muy correoso

Los de Manzano sigue enrachados. El Calderón se ha convertido en un fortín invulnerable y ayer fue el Sevilla el que cayó en el feudo atlético con el sufrimiento habitual. La maestría de Ibagaza y el peligro ofensivo de Fernando Torres y Nikolaidis forman un tridente mortal de necesidad. El partido fue tenso, duro, competitivo y al final ganó el que estuvo más listo en los metros fi nales. Este Atlético se ha identificado con su estilo y cada día es más complicado meterle el diente. Ante el Sevilla cerró bien las vías de penetración de Reyes y compañía y espero pacientemente a que llegara su ocasión. La misma llegó en la mejor jugada que han realizado del campeonato, empezando por el caño de Ibagaza, el cambio de Nikolaidis abriendo el campo a Aguilera, el primoroso centro del extremo y el golazo del Niño que se adelantó a la muralla de Caparrós. Faltaban cuatro minutos para irse al descanso y el choque se había convertido en una lucha a muerte en cada parcela del campo. Los andaluces parecían dominar la zona central con el trabajo de Torrado y Martí, aunque sus estrellas Reyes y Antoñito no tenían su noche.
Las únicas gotas de calidad era cuando el balón pasaba por Ibagaza y podía conectar con Fernando Torres. Parecía que los entrenadores se decantaban por las izquierdas, la banda más utilizada, y pasaban de las derechas. En una noche superfría fueron los andaluces los que rompieron hostilidades con una clara ocasión de Antoñito que cabeceó inocentemente a las manos de Juanma. Luego llegaban dos testarazos de Nikolaidis que tenían la justa respuesta en Esteban y el arreón final de los rojiblancos que les permitió ponerse con ventaja en el marcador. Por enésima vez en lo que va de temporada la seguridad de García Calvo y Sergi en la defensa, proyectaba la solvencia de su escaso juego ofensivo.
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Angustia. La salida del Sevilla en el segundo periodo fue fulgurante y metió al Atlético en su área. Juanma estuvo mágico en un testarazo de Antoñito a dos metros. Los afi cionados madrileños volvían a revivir sus fantasmas y vivían bajo la angustia del posible empate. Al final llegó Nikolaidis y conseguía el segundo tanto que parecía el de la tranquilidad.
No podía ser todo felicidad y en un penalti tonto de García Calvo a Alfaro, Reyes acortaba distancias y se anunciaba un cuarto de hora lleno de incertidumbres. Caparrós sacaba delanteros y Manzano gente con tendencia defensiva. Hornos y Carlitos estuvieron a un paso de armar el taco a los rojiblancos. Al fi nal y con Iturralde en plan estrella, la victoria se quedó en Madrid, lo que le permite seguir en el grupo de conjuntos de Champions, por merecimientos propios debido a su trabajo. Manzano sigue sumando puntos y convenciendo a su gente de que son capaces de explotar los defectos del adversario. No hicieron la exhibición del día del Athletic, pero sumando otro éxito. Su tridente es para quitarse el sombrero. El Sevilla peleó con ganas y dejó claro que la eliminatoria copera va a ser más que trabajada. Caparrós en esta ocasión se acordó del acierto de Darío Silva y Antoñito en los metros fi nales. Lo importante es que al fi nal en el fútbol gente como Ibagaza y el Niño son capaces de volver locos a cualquiera.
