Queiroz dio clases a Ronaldo, Raúl y Portillo
Los tres se quedaron 20 minutos cuando acabó la sesión


Carlos Queiroz ha decidido apretar el ritmo para solucionar la minicrisis que ha provocado en el equipo la cuesta de enero. El técnico, además, está preocupado por la falta de acierto de cara a puerta. El Madrid sólo ha marcado un gol en los dos últimos partidos de Liga ante Murcia (1-0) y Real Sociedad (0-1). Quizá por esta razón y por las últimas ocasiones claras que sus delanteros han fallado sobre el campo, el técnico decidió impartir ayer una clase especial a Ronaldo, Raúl y Portillo. Los tres se quedaron 20 minutos más que el resto para realizar ejercicios de paredes, desmarques y remates a puerta al primer toque bajo la atenta mirada de Carlos Queiroz, que incluso defendió en algunas jugadas y que no paró de aleccionar a sus pupilos.
Canteranos. La sesión de ayer fue una de las más completas que ha realizado el Madrid en esta temporada. Además del trabajo físico, Queiroz dispuso a su once de gala con peto rojo. Enfrente, el resto de suplentes, a los que se unieron Jordi, Mejía, Juanfran y el portero Diego, todos del filial. El técnico corrigió a su equipo titular constantemente. No le importó gritar y parar el partidillo en varias ocasiones para modificar aspectos tácticos. Trabajó por líneas, pidió que el equipo estuviera junto y dedicó especial atención a sus defensas. En este sentido, hizo especial hincapié en que la presión defensiva debe comenzar por los delanteros.
En cuanto a los más jovenes, tanto Mejía en la defensa como Juanfran y Jordi en el centro del campo dejaron varios detalles de calidad. Los tres están cada vez más integrados en la primera plantilla. Jordi fue aplaudido por sus compañeros después de marcar un golazo de vaselina desde 30 metros.
Noticias relacionadas
Ronie redujo su trabajo
La sesión de ayer se caracterizó por su dureza. Durante una hora y media, los pupilos de Queiroz trabajaron de manera combinada la parte física, el toque de balón y la táctica. El entrenamiento comenzó con duras sesiones de carrera continua que dejaron con la lengua fuera a más de uno, como por ejemplo Ronaldo, uno de los que mostró más síntomas de agotamiento. El brasileño dejó de correr en un par de ocasiones porque no podía seguir el ritmo de sus compañeros y no paró de hacer gestos de agotamiento, buscando aire después de realizar los ejercicios de carrera continua junto a José Peseiro.