Copa del Rey | Deportivo 1 - Atlético

Gesta rojiblanca

El gol de Paunovic clasifica al Atlético. Diego Tristán logró el empate. Partido copero de mucha entrega, pelea y sacrificio

<b>DECISIVO</B>. Paunovic no puede disimular la alegría con la consecución de su gol que fue decisivo a la hora de clasifi car a su equipo para cuartos.
Manolete
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Al final se salió con la suya y le salió el par tido como lo había dibujado en la pizarra. Desgastó al Deportivo en la primera hora de partido y en la recta final sentenció la eliminatoria. El Atlético fue mucho más listo ante unos gallegos que no andan muy finos de juego y que nunca supieron romper el entremado rojiblanco.

El técnico atlético sorprendió al personal de salida y planteó la batalla con ambición. Nada de miedo y buscó el campo gallego con arrogancia y teniendo a Paunovic como punta para que el Niño pudiera tener más libertad de movimientos. Desde la seguridad que daban García Calvo y Lequi, el Atlético tenía acogotado a la gente de Irureta, que no tenían referencias en el centro del campo y abusaban del pelotazo, pues De los Santos a la chita callando se comía a Fran.

Era un fútbol directo, sin elaboración y que al fi nal tuvo color madrileño a la hora de controlar el balón. El problema es que había muchos seguros en las zonas defensivas y no aparecían los matadores ya que el Niño, Luque y Pandiani no tenían asistencia de cierta entidad. De calidad nada de nada, aunque era el Atlético el que se sentía más a gusto. La propuesta del Deportivo era intentar presionar a la defensa rival e intentar llegar en ventaja ante Juanma.

La artillería fue escasa. Los deportivistas tuvieron dos pelotazos de Sergio y Pandiani bien atajados por Juanma. Los rojiblancos apuntaron dos pases de cierta entidad de Paunovic y Musampa, que no pudieron defi nir Jorge y Simeone, y en la estrategia intentaban imponer a sus torres, aunque tanto Andrade como César era los dominadores de su parcela. Era un partido clásico de Copa: entrega, lucha y muchas precauciones, ya que el primer gol se consideraba como un auténtico tesoro y nadie lo quería encajar.

Puntilla. En el segundo tiempo parecía que el Deportivo tenía más aire ofensivo, pero fueron los madrileños los que sacaron su arsenal a la contra. Al inicio Mejuto se comía un penalti de César a Paunovic y una jugada soberbia rojiblanca, en cuanto a los toques de balón, la cerraba Lequi con una maravillosa asistencia a Paunovic que no perdonaba.

El paso para los cuartos lo había iniciado el Atlético, que ya con Ibagaza en el campo se encontró muy a gusto a la hora de retener la pelota. A Irureta no le quedó más remedio que sacar a Diego Tristán, con bronca incluida, por Luque y Riazor respondió con una pañolada. La historia se cumplía. Los gallegos no han conseguido a lo largo de su historia ganar un partido de Copa al Atlético, que cuando pasaba del centro del campo daba una sensación clara de peligro. Al fi nal Tristán llevaba la emoción a los minutos finales con el empate.

Pocos peros se pueden poner a la victoria del Atlético que sigue lanzado y manejando a la perfección todas sus virtudes. Manzano saca un rendimiento a la plantilla propio de los auténticos genios, que salen mentalizados con los mensajes de su banquillo y son capaces de ganar a cualquiera. Sufrió en exceso, pero el Atlético se está ganando el respeto para codearse sin complejos entre los grandes. La machada de los cuartos ya está conseguida. El Deportivo se queda en la calle, cuando era favorito. Manzano es un maestro.

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El detalle: Pelea de Irureta y Tristán

Nueva bronca entre Irureta y Tristán. Cuando en el minuto 72 le mandó salir, el jugador se fue al banquillo y el técnico se fue hacia él para recriminar su actitud. Salió por Luque.

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