Copa Intercontinental | Milán 1 - Boca Juniors 1

La tercera de Boca

Se impuso al Milán en los penaltis y Carlos Bianchi también sumó su triplete

Los jugadores de Boca celebran la consecución de la Copa Intercontinental.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Maldito Carlitos, deben pensar en Milán, donde no quieren ver ni en pintura al técnico de Boca Juniors. El Virrey, el hombre por el que suspira el Barça año sí y año también, volvió a ganarle la partida al Milán, y van cuatro. Ya lo hizo antes en la Intercontinental del 94 con Vélez y en sus dos duelos con los rossoneri a mediados de los 90, cuando dirigía al Roma (1-1 en San Siro y 3-0 en el Olímpico). Hay que rendirse a él y a su plantel, que da el 200% cuando a los rivales se les encoge el estómago.

Ayer, en Yokohama, los italianos de allí, los que en el Siglo XX llevaron sus maletas a orillas del Río de la Plata, batieron a los italianos de aquí, los de la Bota. Tras el empate a uno en los 90 minutos y la prórroga, la Toyota se decidió en los penaltis. Ganó Boca por 3-1 con goles de Schiavi, Donnet y Cascini, apellidos italianos para un triunfo que enorgullece a un club con tres Intercontinentales, las mismas que suma Bianchi.

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Boca reservó sangre fría para los penaltis, pero antes se empeñó en quitar fuelle a un Milán que sólo lució en la primera media hora. Pirlo se gustaba y de su sentido común nació el gol de Tomasson. Bianchi abroncó a Iarley y Battaglia por regalar el balón y el tirón de orejas surtió efecto. Boca se puso el cuchillo entre los dientes (bajo la muelas, diría Gatti) y se fue arriba. Seis minutos después llegaba el gol de Donnet. Y a partir de ahí, Boca creció más.

Entró Tévez. Maldini y Kaká no sentenciaron en la segunda mitad y la entrada de Tévez enchufó de nuevo a Boca. Luego llegó la prórroga, el gol anulado a Inzaghi, el paradón de Abbondanzieri a Shevchenko y el tembleque milanista en los penaltis. "Costacurta estaba tan cagado como Donadoni en el Mundial", dijo Maradona. Luego rogó a Macri. "No dejes ir a Bianchi". Es lo más sensato que ha dicho el 10 desde aquello de "Déjenme vivir mi vida. Yo no quiero ser un ejemplo para nadie".

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