Once contra dos
Bianchi y Tévez son las únicas armas de Boca en la Intercontinental ante el Milán. El técnico ya le ganó una Copa a los rossoneri; el delantero es duda

Llegó la hora de la verdad, el pulso anual entre el fútbol europeo y el suramericano, y Boca Juniors recupera el disfraz de cordero con el que en su día ya se comió al mismísimo Real Madrid. Carlos Bianchi se sabe el guión al dedillo: que si las estrellas están en el otro bando, que si en Europa se revienta el talonario, que así es casi imposible ganar... Y, con los cracks rivales embobados ante tanto piropo, llega Palermo, te mete dos goles y la Copa se festeja en el Obelisco. "Ningún jugador del Milán, ni siquiera los suplentes, valen menos de 20 o 30 millones de dólares. Shevchenko es temible y el Milán, una potencia", dice Bianchi.
Noticias relacionadas
Son palabras de quien puede convertirse en el primer técnico con tres Intercontinentales, un zorro del banquillo que ya en 1994 le birló el trofeo al Milán (aquel que goleó al Barça en Atenas) cuando dirigía a Vélez Sarsfield. Bianchi regala elogios y dibuja un partido de once contra dos en el que su escudero es Tévez. El Apache retó a la AFA al negarse a jugar el Mundial Sub-20 para defender el orgullo xeneize en Yokohama, pero una lesión puede hacerle perderse la final. "Si fuera Bianchi, me dejaría en el banquillo. Deberían jugar Guillermo (Barros Schelotto) y Iarley", dice Tévez. ¿Otra chuleta más con la que engañar al león rossonero? Quizá.
Berlusconi presiona. En Argentina aseguran que Tévez es el as que Bianchi guarda en la manga. Mientras, Nesta será duda hasta horas antes del partido e Inzaghi jugará de inicio. Será el veneno de un Milán que busca hacer historia sumando su título internacional número 16, con lo que superaría a Real Madrid e Independiente. De ahí la presión de Berlusconi, que recomendó a Ancelotti "volver a Italia con el título". Il Cavaliere quiere olvidar el fracaso de la Cumbre de la UE en Bruselas. Por eso aguarda desde Japón buenas noticias.