Primera | Atlético 2 - Espanyol 0

Otra clase del Niño

Fernando Torres marcó los dos goles de la cómoda victoria rojiblanca ante un Espanyol que dio una pobre impresión

<b>EL NÚMERO 1</B>. Fernando Torres volvió a echarse el equipo a la espalda, marcó los dos goles y regaló un debut positivo a la nueva publicidad.
Manolete
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Si el Atlético ya hasta consigue superar su tradicional aversión a los equipos clasificados en las últimas posiciones, algo huele más que bien por el Calderón. El Espanyol salió hasta con cinco defensas, pero sin renunciar a la contra, y se encontró pronto con un Fernando Torres en estado de gracia y que enseguida comenzó a marcar las distancias. El chaval rojiblanco volvió a ser diferente y permitió que al menos el partido tuviera instantes de cierta entidad.

La salida de la gente de Manzano, con Paunovic y Rodrigo como ayudantes del Niño, fue fulgurante. En los primeros cinco minutos el ídolo rojiblanco se inventaba dos jugadas, una de las cuales acabó en el palo y puso a la gente dispuesta a disfrutar de un buen espectáculo. Tampoco el Espanyol vino a cerrarse a cal y canto. Primero Iván de la Peña y luego Tamudo anunciaban su presencia. Éste último fue objeto de una clara falta del Mono Burgos cuando se iba solo. No hubiera sido extraña la roja, que se comió el colegiado. Luego llegaba el tanto del Niño, más listo que los centrales blanquiazules que parecían auténticos maderos. El Atlético, sin excesivo desgaste, se encontraba con ventaja. Cuando Ibagaza ordenaba la salida del balón existía cierta profundidad en el juego.

Luis Fernández enseguida mandó calentar a Velamazán y Raúl Molina, enviando el mensaje de que aún soñaba con la proeza de la remontada. Sus propósitos se vinieron abajo, ya que aunque su gente, al mando de Iván de la Peña, se hizo con el dominio del partido y la gente de Manzano iba cediendo cada vez más terreno, el Espanyol no creaba peligro. Burgos volvió a dar emoción con una cantada que no supo aprovechar Tamudo. Los madrileños pedían el descanso ante la absoluta nulidad de su fútbol. Era la repetición del partido ante el Málaga en el que cayeron en el pecado de dar la iniciativa al rival.

Sentencia. Tampoco el Atlético hizo maravillas en el segundo tiempo. Volvió a aplicar la ley del mínimo esfuerzo. De la Peña era el amo del balón, pero le faltaba mordiente a sus compañeros. El Calderón se aburría y estaba bastante mosqueado, hasta que Rodrigo puso la directa y provocó el claro penalti que fue el segundo tanto de Torres. La tranquilidad llegó a las gradas y al campo.

Pese a que los visitante siguieron con su empeño de al menos conseguir el gol del honor, su nulidad a la hora de construir fútbol era evidente y los rojiblancos se bastaban con Lequi para anular todas sus intentonas. Incluso Manzano se permitió el lujo de dar minutos a Javi Moreno en los instantes finales. Los madrileños se quedaban con tres puntos sin despeinarse, que le permitían seguir en la zona alta.

El Espanyol justificó con creces su posición y el Atlético se destaca en su pelea por Europa. El único consuelo es que en el engranaje de Manzano su diamante Fernando Torres ha asumido su condición de fuera de serie y siempre deja algo para el recuerdo. Cuando tenga la suerte de empezar a encontrarse con Ibagaza puede hacer auténticas diabluras. Los rojiblancos siguen consiguiendo mejores resultados que fútbol y por lo tanto hacen crecer la esperanza de su gente de lo que pueden lograr el día que exploten. El Atlético cada día está más serio y al pobre Espanyollo que le espera es sufrimiento.

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