Primera | Atlético 2 - Málaga 0

En Champions

De los Santos y Nikolaidis sentencian a un Málaga ambicioso

<b>PIÑA</b>. Ibagaza, Musampa y Nikolaidis abrazan a De los Santos por su primer gol rojiblanco. El griego consiguió el tanto de la tranquilidad.
Manolete
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Se ganó al Málaga, El Niño se salvo de la temida quinta tarjeta y podrá estar el miércoles ante el Real Madrid y el Atlético se acostó entrando en posiciones de Champions. La faena no pudo salir mejor, aunque la verdad es que el partido que se marcaron los rojiblancos es para olvidar pronto. Salvo el cuarto de hora inicial estuvieron bailando al compás que marcaban los visitantes y al final su mayor poder ofensivo fue vital en la resolución final.

El Atlético salió enchufadísimo al partido. Parecía supermotivado y con ganas de resolver por la vía rápida. La consecuencia es que a los cinco minutos ya estaba con ventaja en el marcador gracias al derechazo de De los Santos. Ibagaza se movía bien a la hora de construir, Novo rompía por la derecha y el Niño conectaba bien con el balón. Era una de las versiones más lustrosas de los rojiblancos de esta temporada. El Málaga se amparaba en su cobertura para aguantar el chaparrón que se les venía encima. Salva y Edgar eran dos islotes y las ganas atléticas, muriendo en cada balón dividido, les tenía como acobardados.

Sin embargo, los de Manzano se volvieron cómodos y cedieron terreno a la gente de Juande para intentar pillarles a la contra. Duda permitió que se luciera el Mono salvando una falta que iba a la escuadra. Romero comenzó a tapar la organización atlética y el partido cambió de color. Incluso hubo un gol anulado a Romero, por una mano más que discutible. El Atlético se estaba ahogando en sus miedos y había permitido que los malacitanos se les subieran a las barbas. Manu y Edgar hacía daño en el ataque, mientras que Fernando Sanz, Josemi y Valcarce dominaban a los puntas atléticos sin mayores agobios. Una cita que se presumía asequible para los madrileños, acabó con un Calderón pidiendo el descanso de forma desesperada.

Agobios. El segundo tiempo se inició con el mismo signo de temor atlético y osadía andaluza. Ibagaza no veía una pelota y Lequi se tenía que multiplicar todas las vías de agua que hacía su equipo. Ni siquiera había contras, ya que el balón era del Málaga que tenía metidos a los atléticos en su propia área. Hasta dos tiros al palo hubo en la portería de Burgos e Insúa falló una ocasión de oro de las que no se olvidan. El Atlético estaba atocinado y pocos apuntaban por los tres puntos.

Tuvo que ser una falta sacada de manera magistral por el Caño la que permitiera a Nikolaidis cazar una hermosa volea que era el segundo gol y el Calderón pudo respirar con cierta tranquilidad, ya que no se veía a la gente de Manzano con entidad para salir a flote de una cita en la que era inferior a sus adversarios. Con tan buena renta, enseguida Fernando Torres y De los Santos se fueron al banquillo pensando en el derby.

El Atlético llega a su enfrentamiento contra el Madrid con los deberes hechos. De momento sigue siendo la pelea la que domina por encima del buen juego y sobre todo la fe que tiene el colectivo en las ideas que exponen sobre el campo. El Málaga estuvo bastante bien y destacaron sus zurdos Duda e Insúa, que tienen mucho fútbol en sus botas. Ahora soñar no cuesta nada y la gente colchonera salía del partido pensando que si juegan como bloque pueden hacer una machada en el Bernabéu. Tres puntos de alivio y que al final permiten el pasaporte continental.

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