"Nos daban 400 pesetas al día; a Santana, 800"
Juan Gisbert apareció por Melbourne. El responsable de las remontadas y desastres más legendarios del tenis español vive en EE UU, donde trabaja como consultor.


A simple vista, aquí en el Rod Laver Arena, cómo ha cambiado todo. Bienvenido, Mr. Gisbert...
-Y usted que lo diga. Nosotros hemos llegado a estar concentrados un mes, aquí en Australia. Entrenábamos en auténticos prados para ovejas, no en campos como éste. Llegué a colgar una piel de canguro en mi habitación del hotel. Flotaba al viento y parecía un fantasma. Nos daban 400 pesetas al día, lo justo para comer. Santana, como era una figura mundial, tenía 800. Y entonces, bueno, en España nadie sabía ni que existía el tenis. Pero, oiga, esto es hierba y lo nuestro también era hierba. Y da un gustazo ver un campo de tenis así...
Lo que significa que lo tenemos de regular para mal...
-Yo no digo eso. Este equipo español tiene unos jugadores buenísimos. Por número de jugadores buenos, quizá sea el equipo más fuerte de siempre. Y unos jugadores tan buenos son capaces de todo, en cualquier superficie. Nosotros teníamos otro problema. Había muchos más torneos en hierba, incluso el Open de Estados Unidos, en Forest Hills, por eso jugaban tanto los australianos. Y además, era Challenge Round: ellos nos esperaban aquí, descansados, mientras nosotros nos habíamos destrozado en las eliminatorias previas y en los viajes. Por eso ganaron la Davis tanto tiempo.
Ocasiones perdidas...
-Aparte de las dos finales, se nos fue la Copa Davis de 1970 por una encerrona de los alemanes. Dijeron que hierba y nos pusieron cemento sin dejarnos entrenar. No debimos presentarnos. Tuvimos que haber recurrido porque no era reglamentario. Aquello costó, además, la retirada de Santana del equipo, porque se peleó con el Marqués de Cabanes. Santana también estuvo a punto de ganar a Stolle el primer partido de la final de 1965, pero se lió en un momento crucial. Si hubiera ganado, cualquiera sabe.
Usted sí que la liaba: ganaba partidos increibles, como a Metreveli en una eliminatoria histórica con la Unión Soviética, o perdía lamentablemente, como con Pala en Praga.
-El día de Metreveli, venía de noches enteras sin dormir, porque había estado estudiando para los últimos exámenes de final de carrera de Derecho. No me enteré del partido hasta que tuve que empezar a levantar match points. Fueron siete en total, pero gané. Y el día de Pala, en Praga, me pegó una paliza espectacular, porque en un entrenamiento me había llevado un pelotazo en un ojo y apenas veía. Al año siguiente me tomé la revancha.
¿Quiénes son los mejores jugadores que ha visto?
-¿De Copa Davis? Los que han llegado a las finales. Y los que las ganan. Pero yo pagaría por ver a Rod Laver, Emerson, Santana y Nastase.
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-Podemos ganar. Si uno le coge el truco al bote bajo de la hierba, todo se puede hacer. ¿Ha muerto Copito de Nieve? No lo sabía; qué lástima. Habrá que ganar en su honor.