España probó la hierba del Arena
Los jugadores califican de "lenta" la superficie sobre la que jugarán la final


Las selecciones de Australia y España pisaron ayer por primera vez la pista de hierba del Rod Laver Arena. La inmensa mayoría de técnicos y jugadores coincidió en el calificativo sobre la pista: "lenta". Y, como se esperaba, "totalmente distinta" a las del Club Kooyong, donde los jugadores españoles se entrenaron durante la última semana.
Frase textual, exacta, de Lleyton Hewitt, a voces y tras una carrera: "Feeling the court don´t bounce". "Siento que "esta pista no "bota". Si lo que no "bota" o "rebota" es la bola o el mismo Hewitt, es algo que no podrá saberse hasta la rueda de prensa de hoy de los jugadores australianos. Ayer, cualquiera se dirigía a Hewitt, que miraba venenosamente a un grupo de escolares. Con cara de ogro comeniños.
Bronca a un fotógrafo. Philippoussis abroncó a un fotógrafo que andaba por el tercer anfiteatro ordenándole que dejase de disparar el "300": "Sí: es a ti, te lo estoy diciendo a ti, que te enteres. Para ese maldito trasto, no quiero más "clicks". El fotógrafo, que nada prohibido estaba haciendo, siguió con su trabajo, impávido.
Opiniones de los españoles. Ferrero, algo resfriado y todavía con mocos: "Pista lenta para ser de hierba, aunque va a cambiar. Pero hay viento y un curioso juego de luces aquí y sombras allí. Hace un efecto raro. No sabemos cómo está Hewitt, ni siquiera Philippoussis, pero ellos tienen mucha presión y no creo que sea sólo por nosotros, sino porque no quieren perder en casa una segunda final consecutiva. Nosotros no vamos a pagar los platos rotos por Francia". Feliciano: "La pista es magnífica y bonita. Me gusta. Wimbledon es más alfombra y esto es como más moqueta. Ya han visto que el Real Madrid se ha puesto el primero, ¿eh?"
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Y Moyá: "Es una pista... particular. Es un poco raro jugar aquí, pero tampoco pasa nada, nos adaptaremos. También creo que la pista no será la misma el viernes".
Curiosamente, durante el entrenamiento de los australianos, en la pista sólo estaban los jugadores, el capitán John Fitzgerald y el jefe de los técnicos, Wally Masur. Cuando llegaron los españoles, hubo un momento en el que hubo a pie de pista un tropel de 20 personas: capitanes, "sparrings", entrenadores y acompañantes personales, delegados y personal federativo. Ferrero recibió el chándal de manos de su novia, Patricia. Si ambos besan juntos la Copa Davis, será estupendo. En cuatro días lo sabremos.