El rugby es una asignatura pendiente
Wilkinson juega en el Newcastle. El Newcastle disputa la Heineken Cup, que es la Copa de Europa en rugby, y le toca jugar en Valladolid, contra el Quesos Entrepinares, el próximo 6 de diciembre. Así que en breve tendremos entre nosotros al mejor jugador del mundo de rugby. Pero Wilkinson no es un mejor jugador del mundo cualquiera como pueda suceder en otros deportes. Wilkinson está a la altura de esos mejores cuyos méritos traspasan las fronteras de su propio deporte. Wilkinson es un Clay, un Lewis, un Jordan, un Spitz, un Di Stéfano, un el que ustedes quieran poner.
Noticias relacionadas
La Copa del Mundo nos permitió conocer a este fenómeno, un pateador de precisión y potencia sin precedentes, un jugador del que nadie puede dudar de que sea capaz de conseguir la victoria en el último segundo, porque va y la consigue. Digital + también nos permitió descubrir en esta Copa del Mundo un deporte trepidante, de una intensidad suprema dada la entrega, la pasión de los jugadores. Nada que ver con el fútbol americano para quienes acusan al rugby de tener muchas interrupciones. Este rugby emociona y paraliza países de nuestro entorno, es el genuinamente nuestro.
Sin embargo, aquí no engancha. Eso hay que ponerlo en las deudas pendientes de nuestros dirigentes. Muy preocupados de que no tengamos esquiadores, pero jugadores de rugby tenemos aún menos: 49.129 contra 15.346. El rugby ocupa el puesto 26 en la lista de deportes practicados en España. Por debajo de la colombicultura incluso. ¿Por qué en Francia es religión? ¿Por qué Italia convirtió el Cinco Naciones en Seis? ¿Por qué aquí no se promociona un deporte que es compendio de virtudes? Menos mal que está Wilkinson. Él sólo hará más por el rugby en España que todos nuestros dirigentes juntos.
