Ferrero mejora de la sinusitis
El valenciano peloteó en una pista cubierta. El doctor Ruiz Cotorro afirma que está mejor "pero con tanto viaje el reloj biológico se vuelve loco".


Melbourne, que parecía Miami, se ha convertido en Avilés. Es casi lo mismo, pero no es igual. Vean que si se excava en Australia todo seguido, uno puede aparecer en Avilés. O en Ontinyent. Decenas de miles de kilómetros y de "jet lag" se adivinaban en la cara de sinusitis de Ferrero, abrigado hasta las orejas. Aquí, apenas 10 grados sobre cero, veinte menos que dos días atrás, y otro entrenamiento español suspendido por el diluvio. ¿La sinusitis de Ferrero pone a calentar los músculos de Feliciano? Se verá cuando se entrene en el Laver Arena: desde mañana.
Al menos, los españoles querían hacer tenis a las horas de negrura en que medio equipo australiano jugaba al golf y algún otro, como el doblista "woodie" Todd Woodbridge, hacía de buen padre de familia a la espera de la final de rugby que atestó las calles con hooligans ebrios. Y el buen Woodbridge tiene dos chiquillos rubísimos que son una ricura: aunque se parezcan a Hewitt.
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¿Dijimos Ferrero o vitamina C? Hace 48 horas, el de Ontinyent tenía fiebre y la inflamación general que produce la sinusitis. Ahora, bombardeado con los remedios vitamínicos del doctor Ruiz Cotorro, va levantando cabeza."Está mucho mejor. Pero tanto viaje como hacen estos chicos no puede ser bueno para el cuerpo. El reloj biológico se vuelve loco. Son unos fenómenos", reflexiona Ruiz Cotorro. Será verdad: a mí me decían que no podía ser bueno saltar nueve metros, como hacía Carl Lewis, que ahora tiene artrosis.
Para ir sudando algo, el bien abrigado Ferrero peloteó en una de las pistas cubiertas de Flinders Park, mientras Arrese y Avendaño daban carta blanca al resto, que regresó al hotel-pagoda Crown entre el temporal de las antípodas. Estamos cerca del desierto: clima extremo. Moyá se fue a la habitación a despachar el "jet lag". Corretja y Feliciano se marcharon al gimnasio monstruo del Crown, uno de esos que se ven en las películas. "Si no entrenas en este gimnasio, no entrenas nunca", dijo Àlex, cantante frustrado. En la pantalla gigante de la MTV, esos chicos de gueto, los Pea. Feliciano terminó en la piscina-océano del hotel-pagoda. Sinusitis a él. Vaya, todo Melbourne era una piscina. Tirando por ahí abajo se llega a Avilés...