El ejemplo de Canillejas
Mañana se celebra la carrera popular de Canillejas. Podría ser una carrera más de las decenas que se celebran en Madrid y de las cientos que hay en España. A la popular de Canillejas, como a cualquier otra carrera, apenas le concedemos espacio en los medios. Afortunadamente, ha dejado de ser noticia que 5.000 personas, 5.000 niños, tomen la calle una mañana para correr. Esa es la mejor de las noticias, que no sintamos extrañeza o wcuriosidad ante las carreras populares. Sabemos que se celebran regularmente y que los corredores ya no son unos locos, son deportistas. No es poco.
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La mayoría son carreras de barrio que cuesta sacar adelante lo que no está en los escritos. Muchas veces por eso de que ya no salen tanto como antes en la prensa. Entonces las ayudas se retraen. Y si es en Canillejas, pues quizá más porque suena a barrio obrero de Madrid. Los organizadores lamentaban precisamente que Madrid 2012 retirara este año la subvención a la carrera cuando es mantenida, en cambio, en otras menos multitudinarias pero que se celebran en distritos más nobles. Pero al menos ahí estaba la junta municipal para que la promoción deportiva del barrio no decaiga.
Y es cierto que en barrios como el de Canillejas, a base de tener gente comprometida con el deporte, se ha logrado una gran identificación con todo lo que signifique ejercicio físico, gracias a lo cual hay plena actividad diaria en las instalaciones de La Peineta, que incluye a los más mayores en la campaña Andar es Vivir. La carrera, nacida en 1980, fue la impulsora de todo ello y ahora es gran tradición correrla, como lo hicieron de niños atletas de hoy (Roncero, Berlanas o Nuria Fernández) y grandes atletas del momento (Abascal, Mamede, Kipkoech o Khanouchi). Canillejas, por todo esto, tiene su mérito especial.
