Se salvó Beckham
El madridista resbaló al lanzar un penalti y mandó el balón a las nubes, pero Inglaterra resistió en la caldera de Estambul y logró el pase a la Eurocopa


Turquía nunca había perdido con Collina de árbitro. Sigue sin hacerlo, pero el puntito de ayer sabe amargo porque Portugal sigue tan lejos del Bósforo como lo estaba el viernes. Los de Gunes pagaron el el juego ramplón y cedieron ante Inglaterra, que llega a la Eurocopa por la puerta grande y dejando atrás las tinieblas de una semana calificada con dos rombos.
Los pross lograron el pasaporte sufriendo y desperdiciando incluso un penalti. Tugay derribó a Gerrard y Beckham, el capitán, vio el cielo abierto. Colocó el balón, se atusó el cabello, tomó carrerilla y, cuando iba a golpear, patinó y cayó de culo sobre el césped. El balón fue un cohete que voló diez metros por encima del larguero, un ensayo fatal para un país que desde los atiborrados pubs miraba ya de reojo a la Copa del Mundo de rugby en la que hoy debuta. Una pifia puro Charlot que, a la postre, no hubo que lamentar, pero que provocó un estallido de risas en un estadio que sólo 37 minutos antes pitaba a rabiar el Dios salve a la Reina.
Rüstü, brutal. Inglaterra merece estar en Portugal. No jugó bien (lleva sin hacerlo desde que el fútbol es en color), pero suyas fueron las mejores ocasiones. Dos disparos de Rooney, uno de Scholes (lleva dos años sin marcar con Inglaterra) y otro de Vassell pergeñaron el 0-1 del que se libró Rüstü, quien al borde del final casi voló la cabeza a Dyer al despejar un balón a lo Karate Kid. Fue, sin duda, mucho más veneno que el que llevó Turquía, donde sólo Nihat inquietó a James, con un susto final en el minuto 93, cuando un disparo del realista acarició la escuadra.
Eriksson acertó situando a Terry como relevo al castigado Ferdinand y ha cumplido su promesa de llevar al equipo a la Eurocopa (Milloneti Abramovich deberá esperar...). Sirva de despedida otra estadística: Turquía no ha ganado ni ha marcado un gol en los diez duelos con Inglaterra, en los que sólo arañó dos empates. Los turcos piensan en repesca y los ingleses, en festejarlo. Lo harán con agua, que el champán, sobre todo en las Islas, se sube a la cabeza y luego... tenemos lío.
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En el vestuario: Collina evitó la guerra
El partido se había calentado y los jugadores, cuando tomaron el túnel de vestuarios en el descanso, cruzaron insultos y estuvieron a punto de enzarzarse en una pelea. Collina les tiró de las orejas. "Nos reunió en el vestuario y nos dijo que el partido era suficientemente importante como para echarlo a perder por estupideces", dijo Beckham.