Eurocopa 2004 | Turquia - Inglaterra

Beckham paró la huelga

Mantuvo una discusión con Gary Neville hasta las dos de la madrugada e impidió el motín en vísperas del Turquía-Inglaterra de hoy

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Llegó el gran día, el del caliente Turquía-Inglaterra, marcado en rojo en la agenda de ambos países y en la de la UEFA, metida a policía con un objetivo principal: que ni un solo hooligan pise hoy las gradas del estadio Sükrü Saracoglu de Estambul. Llegó el gran día, ese que muchos esperan pase pronto porque ya forma parte de la casquería que ha salpicado las portadas de los periódicos ingleses en los últimos días y ha pinchado el balón del fútbol puro. Y llegó el gran día gracias a David Beckham, que paró la huelga planteada por los integrantes de la selección inglesa como boicot a la exclusión de Rio Ferdinand por no haber pasado un control antidopaje.

Beckham es el gran capitán. Ayer lució sus galones y tomó el micrófono: "No hay crisis. Estamos centrados en el partido ante Turquía, que nos puede meter en la Eurocopa. Todo lo que ha pasado en la última semana ha hecho que el equipo esté más unido que nunca". Y por si eso fuera poco, añadió: "Puedo asegurar que todos los jugadores están orgullosos de su país y de defender la camiseta de Inglaterra. Pondremos todo nuestro corazón en el partido".

Valor patrio para saldar un debate que deja al centrocampista madridista en muy buen lugar, sobre todo porque fue él quien frustró la huelga, manteniendo una fuerte discusión con Gary Neville hasta las dos de la madrugada. El mayor de los Neville fue el cabecilla de una revuelta secundada por los otros red devils seleccionados, Nicky Butt y Paul Scholes. "Fue un auténtico caos. ¿Si no pensaban llevar a cabo la huelga, para qué amenazaron con ella? No hubo unanimidad en ningún momento. Los jugadores del Manchester United lideraron el boicot y muchos les siguieron sin saber muy bien por qué", comentó un jugador al diario Daily Express.

El tira y afloja se alargó hasta las dos de la madrugada, cuando Gary Neville cedió. Beckham no ocultaba su enfado por el descarte de Ferdinand, pero consideraba que la huelga era contraproducente para la selección y para él mismo. "El boicot se volverá contra mí como capitán. Será perjudicial", dijo Beckham a Gary, uno de sus mejores amigos en el Manchester United.

Las palabras de Beckham han resultado acertadas, casi un presagio. La huelga no se produjo, pero bastó la amenaza para encrespar los ánimos. Ayer, el diario The Sun publicaba una encuesta que no hace sino confirmar el juicio sumarísimo al que la sociedad británica está dispuesta a someter al mundo del fútbol. Según el 70% de los encuestados, la FA hizo bien excluyendo a Ferdinand por no pasar el test antidopaje; el 20% cree que debería haber sido convocado; y el 10% no sabe o no contesta. Pero hay más: el 80% pide tests antidopaje por sorpresa, el 50% cree que los futbolistas son arrogantes y el 99% les acusa de gamberrismo. Es decir, sólo un 1% les ríe las gracias.

Eriksson niega haber firmado por el Chelsea

El diario The Sun sorprendió a todos con la bomba informativa que llevaba en su página web y que afirmaba que Sven Goran Eriksson habría firmado ya un precontrato con el Chelsea, dejando la selección tras el partido de hoy en Estambul. "Soy el representante en exclusiva de Sven y nunca he hablado ni negociado con nadie del Chelsea. No hay ningún precontrato firmado", declaró el propio seleccionador. La noticia también había sido adelantada por el diario sueco Aftonbladet. Al parecer, Eriksson está muy enfadado con la Federación Inglesa (FA) por no haberle dejado convocar a Ferdinand.

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Carnet de identidad para evitar ingleses

El hotel Ritz Carlton, lugar de concentración de la selección inglesa, está tomado por la Policía. A su llegada a Estambul, unos 300 hinchas turcos insultaron a los internacionales ingleses, a los que recibieron con un sonoro Wellcome to Hell (Bienvenidos al infierno). Ayer, otros 30 hinchas ingleses fueron expulsados de Turquía (en la foto superior), ya que sus nombres figuraban en una lista de mil potenciales agitadores que los policías británicos pasaron a sus colegas turcos. La Policía pretende que ningún inglés entre al estadio; para ello, pedirá el carnet a los aficionados.

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