Joane Somarriba se hace de oro
La triple vencedora del Tour conquistó el primer Mundial femenino de ciclismo en ruta de la historia española al ganar la contrarreloj de Hamilton


Joane Somarriba es un poco como Óscar Freire. Un pelín llorona. Y no sólo por las lágrimas, sinceras y emotivas, que brotaron en sus ojos cuando se supo portadora del maillot arcoiris, sino porque esta vizcaína de 31 años es propensa al lamento en vísperas de sus grandes citas. Que si "me he llevado un chasco con el recorrido", que si "había desmontado el manillar de contrarreloj y me lo he dejado en casa"... Y cuanto más se queja, más opciones hay de éxito.
La triple ganadora del Tour de Francia y doble del Giro de Italia ya tiene el arcoiris que había soñado, según dijo ayer, desde que era juvenil. El circuito no le gustaba, o eso decía. Menos mal. Su otra queja era que se había dejado el manillar de contrarreloj en casa pensando en que no le sería necesario. Pero ese problema tuvo fácil solución: corrió con el manubrio de Juanjo Cobo, el campeón de España sub-23. ¡Ah! Y con ruedas del ONCE-Eroski, así que quizá se hayan aprendido ya el camino al oro para Isidro Nozal e Igor González de Galdeano.
Quizá la experiencia haya forjado así su carácter. Su prudencia tiene sentido cuando se repasan ciertos capítulos de su vida. Somarriba ya se había llevado dos grandes disgustos en los últimos Mundiales de contrarreloj.
El año pasado perdió la medalla de bronce en Zolder por 3 centésimas y la plata por 1 segundo. Y en Lisboa 2001, en un recorrido hecho a medida, se cayó en los primeros kilómetros. Entonces Dori Ruano amortiguó el sofocón con un bronce. Ayer la salmantina fue novena, pero su actuación quedó eclipsada por el oro de Joane.
Somarriba está empeñada en no parar de batir plusmarcas hasta el momento de su retirada, que ha fechado para la próxima temporada: Juegos Olímpicos de Atenas, Mundiales de Verona... Y a tener hijos con su inseparable Ramontxu González Arrieta, el hombre más afortunado del ciclismo español, porque ganó el Tour corriendo al lado de Miguel Indurain y ahora repite con su mujer. Hace un par de días la llamó para comunicarle que había aprobado el carnet de conducir autobuses. ¿Tantos niños quieren tener?
Noticias relacionadas
El sueño olímpico. Por cierto, la abuela Jeannie Longo se clasificó sexta a sus 45 años. Su ejemplo empuja a gritar: "¿Por qué te quieres retirar, Joane?" Pero ella ya tiene la respuesta: "Admiro mucho a Longo, pero no me veo como ella. Hay otras cosas en la vida". Lo dice alguien que en 1991, con 19 añitos, estuvo a punto de quedarse en una silla de ruedas por un error médico en el tratamiento de una hernia discal. Por culpa de aquello se perdió los Juegos de Barcelona 92. El próximo año quizá se quite aquella espina con el único oro que le falta: el olímpico.
Pero mucho antes, este sábado, aún tiene que correr la prueba en línea del Mundial, en la que el año pasado cazó el bronce. Conociendo a Joane, ya puede Ramontxu preparar el autobús para cargar las medallas y... los niños.