El doctor Fran
Se juntó con Valerón y ambos dieron un recital de juego ante un Atlético que bordeó el ridículo y se llevó una manita

Fran rompió a un Atlético que se suicidó en en el segundo tiempo. El Deportivo supo taparse en sus peores momentos y luego mareó a los madrileños. Los gallegos se lucieron gracias al arte de Fran y Valerón. Manzano lo intentó todo, pero no está en su año de gracia. El equipo está roto y sin moral. Irureta puede estar orgulloso de su bloque, mientras que el enésimo proyecto atlético sigue en un pleno proceso de formación que le ha colocado en zona de descenso.
El Atlético no tiene suerte en su arranque liguero. Ante el Deportivo hizo un primer tiempo más que notable y que tuvo en la falta de acierto rematador su talón de Aquiles. La calidad individual de la gente de Irureta les permitió cobrar ventaja cuando las ocasiones eran rojiblancas. Manzano en su sexta alineación parece que encontró la piedra filosofal del buen juego, con el pero de que Fernando Torres sigue estando solo en ataque. Los deportivistas estuvieron tocados en el apartado táctico, pero con Fran y Valerón en el campo siempre pueden romper al mejor de los rivales.
La salida fue explosiva. Fran abría el marcador en jugada genial de Víctor y con un Musampa que se quedó a la hora de achicar. La respuesta del empate la dio Lequi en cabezazo perfecto. El Niño perdonaba una maravillosa asistencia de Musampa. El Atlético era dueño del centro del campo. El trabajo de De los Santos sobre Valerón daba resultados. Ibagaza se movía con libertad y la velocidad del Niño sembraba la inquietud entre los centrales gallegos. Cuando Riazor estaba mudo, un centro de Romero se lo comía el Mono y nuevamente el Atlético tenía que remar contra su adversidad. Los madrileños habían perdonado al Deportivo en sus momentos más oscuros y los gallegos establecieron las diferencias gracias a la clase de sus figuras.
Desastre. La salida del segundo tiempo fue la sentencia definitiva para el Atlético. Intentó irse hacia arriba, pero las contras del Deportivo eran magistrales de la mano de Valerón. Sergio y Pandiani establecieron la goleada. Los rojiblancos no existían. Estaban atontados y el encuentro era un monólogo gallego. Manzano sacaba a Javi Moreno para intentar paliar la debacle, pero el espectáculo deportivista era de antología con Fran de maestro de ceremonias por cada banda.
Los deportivistas con la goleada a su favor, jugaban al gato y al ratón con el adversario. Hasta parecía que se apiadaban del adversario y no querían hacerle más daño y dejar en evidencia todas sus penurias. El partido no tenía historia y la única emoción se limitaba a conocer si Pandiani podía seguir aumentando su increíble racha anotadora.
Javi Moreno pudo acortar distancias, pero los puntas atléticos siguen con la pólvora mojada. Irureta movió el banquillo para dar aire a sus estrellas y el ritmo del encuentro bajó de manera notable. El Atlético volvió a dejar evidencia de que estaba fuera de la competición y es un manojo de nervios. Luego Nano y hasta Novo pudieron maquillar el resultado sin mayor acierto. Los rojiblancos están resignados a su suerte y no encuentran el rumbo necesario para enderezar la nave. El Deportivo, sin despeinarse, fue superior en todas las facetas del campo.
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