"Los mendigos me enseñan a sufrir"
José Manuel Maestre, cooperante en su tiempo libre, ocupa el farolillo rojo desde la tercera etapa, tras caerse el primer día


La Vuelta también se corre por detrás. O si no que se lo digan al farolillo rojo, José Manuel Maestre, que lleva arrastrando sus penas desde el kilómetro 7 de la primera etapa, la contrarreloj por equipos. En aquel punto, el Relax sufrió una caída masiva y este madrileño de Collado Villalba se llevó la peor parte: "Sufrí golpes en un codo, una rodilla, un hombro... ¡Uf! Pero lo peor fue el bulto de la cadera. Algún nervio me pinzaba y me paralizaba una pierna, así que durante varios días he ido pedaleando sólo con una".
José Manuel accedió al farolillo rojo en la tercera etapa y ya no ha abandonado esta posición. "Ni creo que la vaya a perder ya, porque saco bastante al que me precede (Fran Gutiérrez, a 25 minutos). De todos modos, mejor ser último que penúltimo", se conforma el madrileño.
Ocupar la última plaza es un mal menor para Maestre: "Ya he pasado lo peor, pero durante diez días he sido nulo, no podía ni subir a por agua. La etapa más dura fue la segunda, el día después de caerme. El Fito fue horrible. Me animaron Nieto y Santi Blanco, quien también llevaba lo suyo".
¿Merece estar tantos días penando para lograr la única recompensa de llegar el último a Madrid? Maestre sonríe ante la pregunta, pero no duda en la respuesta: "Claro que he pensado en la retirada, siempre está presente. Pero he trabajado mucho para estar aquí y no me podía ir sin agotar todas las posibilidades. Me ha ayudado recordar que hay más problemas en la vida, más sufrimiento".
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Cafés y preservativos.Maestre habla desde su experiencia de cooperante. En los ratos libres, sobre todo en invierno, el ciclista del Relax colabora con una ONG, Amauta. "Repartimos cafés a los mendigos y preservativos a las prostitutas". Una vez al mes, junto a unos amigos, también organiza un taller deportivo en Alcorcón para chicos marginales. Todo ello lo compatibiliza con su profesión de ciclista y con su titulación de diplomado en INEF, que ejerce dando clases una vez a la semana en Villalba.
Maestre aplica el aprendizaje de esta labor social a su oficio de ciclista. "Me ayuda mucho, porque no se puede comparar el sufrimiento de un mendigo al nuestro, porque para nosotros es voluntario y sólo sufrimos en días concretos. Para ellos es mucho peor".