"Tampoco se pueden pedir peras al olmo"
Roberto Heras se enfadó "porque La Pandera es un puerto que sólo tiene cuatro kilómetros duros y no se puede hacer más"


La etapa de ayer tenía un guión escrito desde hace días que se cumplió hasta la última letra. Roberto Heras estaba predestinado a lanzar un ataque, mientras que Isidro Nozal sabía que no debía cebarse y que la mejor estrategia era subir a su ritmo para administrar su ventaja. Hasta en los cálculos de tiempo se cumplieron los pronósticos de ambos: 1:13 minutos.
A pesar de que el desarrollo de la etapa fue un calco de las predicciones, el líder del US Postal evidenció cierto enfado tras cruzar la meta: "¡No se pueden pedir peras al olmo! Hay lo que hay. Este puerto no da para más, porque sólo tiene cuatro kilómetros realmente exigentes".
La Pandera es el único final en alto de esta Vuelta que de verdad se adapta a los escaladores puros. Por eso Heras no pudo evitar el desencanto de no haber tenido más terreno para aprovechar la debilidad que ayer exhibió Isidro Nozal. "La referencia de 1:13 minutos es más o menos lo que veníamos diciendo en las jornadas anteriores. He subido rápido, pero este puerto tiene lo que tiene. ¿Qué más se puede esperar?".
El bejarano tiene complicado obrar el milagro, porque se encuentra a 4:02 minutos del maillot amarillo y ya sólo queda una llegada en alto (Sierra Nevada), que favorece a Nozal, la etapa de la sierra madrileña y la cronoescalada de Abantos. Pese a ello, Heras huye todavía de la palabra derrota. "Vamos a ver, vamos a ver...", responde siempre con una de sus coletillas más asiduas.
"Yo sigo luchando y no voy a perder la ilusión", añade quizá espoleado por la debilidad que ayer manifestó, por primera vez, Isidro Nozal. Pero en el fondo, Heras sabe que la Vuelta la perdió seguramente en los Pirineos. Y a ellos alude con la misma rabia que ayer manifestó por La Pandera: "Aquellas tres etapas fueron descafeinadas. Y no lo digo yo sólo, hay mucha gente, los directores... Los finales en alto no eran propicios para sacar diferencias".
Noticias relacionadas
Manuel Beltrán, que al inicio de la Vuelta llegó a pujar por el liderato del equipo, asumió ayer sin reparos su papel de eterno gregario. "El equipo ONCE quería llevar un ritmo lento en la subida, que era lo que le favorecía, así que yo me puse a tirar. He ayudado al máximo a Roberto Heras en todo lo que he podido, incluso sacrificando mis intereses", apunta el jiennense.
Triki también ve todavía opciones de remontada. Y la próxima cita es mañana: "Vamos a probar en Sierra Nevada, eso sin duda, porque no es lo mismo ser tercero que segundo, ni segundo que primero. La lástima es que Valverde nos haya robado ayer la cartera".