Aitor remata una oscura temporada
El ciclista del Fassa Bortolo se retiró ayer con fiebre, la garganta inflamada y, según reveló Petacchi, con lágrimas de impotencia


Aitor González, el arrollador vencedor de la pasada Vuelta a España, se bajó ayer en el km 91 de la etapa con la garganta inflamada, fiebre y, según reveló su compañero Alessandro Petacchi, "con lágrimas en los ojos". El vasco-alicantino remató así una desafortunada campaña en la que, por diferentes motivos, ha participado en las tres grandes sin lucir en ninguna.
Por la mañana, Aitor rodaba por la salida como alma en pena, prácticamente dormido sobre la bicicleta. "No he pegado ni ojo", se lamentaba. Ya por la tarde, González explicó su abandono: "Llevo unos días con dolor de garganta. No podía comer apenas, ni dormir. Esa falta de descanso ha acabado conmigo".
Su director, Stefano Zanatta, corroboró la versión: "Tiene la garganta inflamada, se ha levantado con fiebre y no ha podido comer. Aitor ha tenido muy mala suerte esta temporada, así que será mejor ir pensando en la próxima".
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Esta enfermedad explica que Aitor, que había resurgido en los Pirineos con una brillante actuación, se hundiera en la contrarreloj de Albacete, justo el lugar que había señalado para iniciar su ascenso al podio y buscar una plaza en el Mundial. Ahora deberá decir adiós a ambos objetivos.
Aitor no ha tenido suerte este año. Y eso que debutó con el maillot del Fassa Bortolo ganando el Giro de Reggio Calabria. En el Giro se impuso en una crono, pero sólo pudo acabar en la 19ª posición. Después preparó el Tour, donde tenía volcadas sus mayores esperanzas del año, pero se marchó al primer contacto con la montaña por culpa de un virus. En la Vuelta, que comenzó gafado con un pinchazo en la contrarreloj por equipos, las cosas no le han ido mejor.