Primera | Osasuna 1 - Atlético 0

Baño rojillo

Pablo García sentenció la justa victoria de Osasuna, que fue muy superior a un Atlético que hizo un partido lamentable

<b>DESBARAJUSTE</B>. Ni Pinola, Lequi y Rodrigo saben parar a Valdo que les supera con facilidad y esta fue una de las claves del triunfo pamplonica que mereció mejor resultado.
Manolete
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El proyecto Manzano no termina de pitar. Con tres partidos ligueros todavía están cogidos con alfileres sus ideas. El Osasuna le dio un auténtico baño de juego, pelea, entrega, garra y velocidad. La victoria mínima es injusta ante la superioridad mostrada por los navarros durante los noventa minutos. La dependencia de Ibagaza se hace vital. Aguirre sí tuvo su cerebro en Pablo García, que se comió todo el entramado rojiblanco.

Penosa la imagen que dio el Atlético ante Osasuna durante el primer tiempo. Los navarros dieron un repaso en toda la línea al proyecto Manzano. En cuanto Pablo García, junto con el apoyo de Bakayoko y Valdo, se comieron a Simeone y su gente los madrileños desaparecieron. El Niño tuvo la gran oportunidad en un centro de Musampa que falló de manera lastimosa y aquello fue el toque de arrebato de los rojillos de Aguirre hacia los dominios de Burgos.

Hasta que llegó el tanto de Pablo García en un regalo de la defensa y portero atléticos, el Osasuna pudo adelantarse con un tirazo de Valdo al poste y claras ocasiones de Bakayoko y Moha. El balón era navarro y en los visitantes nadie imponía cierto criterio. Era un monólogo navarro que hacía lo que quería en el centro del campo. Manzano ponía a calentar a De los Santos para buscar soluciones. El fútbol directo de los rojiblancos era presa fácil del Osasuna que dominaba en todos los apartados futbolísticos. El partido debió quedar sentenciado ante el buen fútbol osasunista.

Sin color. Pese a los cambios, el Osasuna siguió siendo dueño y señor del partido, ante un Atlético lamentable. Salvo otro cabezazo del Niño en inmejorable situación y un remate acrobático de Rodrigo al larguero, los de Manzano no hicieron nada de nada. Era una lucha de individualidades que caminaban como alma en pena en el campo, ante un bloque que jugaba como un conjunto y que se sentía muy superior. El fútbol de pelotazo, escasa elaboración y rácano de los madrileños tuvo su justo castigo. Los pamplonicas siempre se sintieron seguros, incluso cuando en los minutos finales jugaron con dos jugadores menos.

Mención especial para Bakayoko y Valdo que estuvieron espléndidos. El marfileño se convirtió en una pesadilla para el Atlético y supo ocupar con criterio los espacios muertos que les daban los rojiblancos. En cuanto al ex madridista Valdo sigue en estado de gracia. Se mueve con solvencia a la contra y tiene una punta de velocidad superior a sus rivales. Manzano tiene que hacer examen de conciencia para el futuro, ya que una cosa es perder y otra hacer el ridículo que hizo su gente. Pueden analizar el vídeo del Osasuna y aprender algo tan fácil o complicado como es jugar como un conjunto. El centro del campo de los madrileños no existe y lo regala a sus adversarios. Mal inicio de Liga y lo que es peor, es el momento de reaccionar. Aguirre se merece un monumento en El Sadar. Sabe sacar el máximo partido de sus hombres con un fútbol alegre, desenfadado y a veces espectacular.

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