Aitor: "Necesitaba verme con los primeros"
Aitor González resucitó con dos ataques en la montaña


Aitor González, el hombre que se atrevió a retar a Armstrong tras arrollar en la pasada Vuelta, llevaba toda la temporada encadenando tropiezos. Que si una mala preparación acompañada de problemas respiratorios en el Giro, que si una enfermedad que le retiró del Tour al primer contacto con la montaña... En la actual ronda las cosas no le habían ido mucho mejor: un pinchazo en la contrarreloj por equipos y un día tonto en el Fito le colocaron a 2:44 minutos en sólo dos días.
"Éste ya ha firmado un buen contrato y se ha vuelto cómodo", era el comentario off the record que circulaba por el pelotón. "Si me hubiera vuelto tan cómodo, no hubiera hecho otro esfuerzo para correr la Vuelta. Lo que ocurre es que este circo es así. Pasas de moda de un día para otro", responde Aitor a la acusación.
A pesar del tiempo perdido, el vasco-alicantino insistía en la primera semana: "No me rindo". Y pocos le tomaban en serio. O nadie. Quizá sólo su amigo Martín Perdiguero y él mismo. Ayer, Aitor González sacó la casta. No volvió a ser Terminaitor, pero casi. Y lanzó dos ataques, uno en el Portillón y otro en Pla de Beret, que tambalearon a Igor Galdeano y, sobre todo, a Triki Beltrán.
Noticias relacionadas
"Ya era hora". Aitor volvió a sentirse grande, pero sobre todo liberado de los fantasmas que empezaban a acosarle. "Ya era hora de verme otra vez entre los primeros. Yo soy el que más necesitaba algo así", se sinceró.
Y ahora, ¿qué? "Pues sólo hace falta que la progresión no se frene y que pueda meterme pronto en puestos de podio. No podía rendirme. Había que intentarlo, porque no es imposible", dijo Aitor en la meta con la ambición que nunca perdió. "Poco a poco me voy encontrando mejor y eso me anima. El cansancio se nota y puede explotar cualquiera. Espero que no sea yo".