"Igor sigue siendo el líder del equipo"
El cántabro Isidro Nozal, de 25 años, se destapó ayer con una contrarreloj galáctica, a la altura de un gran jefe de filas. Ahora lidera la Vuelta con 2:27 minutos. Y se abre una duda: ¿Podrá luchar por la general? Pero él, siempre humilde, avisa de que su función seguirá siendo trabajar.


¿Ha sido, quizá, el día más feliz de su vida?
Podría haberlo sido, pero el día más feliz fue cuando conocí hace un año y medio a mi novia, Begoña, porque ella ha cambiado mi vida.
Usted es líder con dos minutos y medio. ¿Y ahora qué?
Ahora, Igor Galdeano sigue siendo el líder del equipo y si me queda gasolina la invertiré en trabajar para él, en ayudarle a ganar esta Vuelta.
¿No puede ganarla usted?
No creo. Me siento capaz de acabar entre los diez primeros. Eso ya sería un gran objetivo.
Pablo Antón ha dicho que le ha recordado al Melchor Mauri de la Vuelta de 1991.
Yo no tengo ni la mitad de clase que Melchor Mauri.
¿Hasta dónde puede llegar con el maillot amarillo?
No lo sé. Quedan tres días muy exigentes en la montaña y ahí ya veremos qué pasa.
¿Cómo se definiría usted sus dotes para la montaña?
Si arranco una vez, a mí me sigue hasta un caracol. Los puertos largos me van mucho mejor, al estilo de Igor.
¿Esta impresionante victoria le puede cambiar la vida?
No creo que cambie mi vida, al menos de momento. Quizá un poco más adelante, porque puedo convencerme de que, si trabajo, puedo hacer algo más. Pero, por ahora, voy a seguir trabajando para el equipo.
¿Se ve disputando el próximo Mundial de contrarreloj?
Queda todavía un mes y dependerá del seleccionador, pero sería muy bonito.
¿Qué pie calza?
(Se ríe). Ya os habéis fijado en que me puedo quedar dormido de pie, ¿no? Un 46. De ahí los zapatazos que he dado.
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Por último, ¿puede explicar cómo empezó en el ciclismo?
Me gustaba mucho la fiesta, pero abrieron una escuela de ciclismo en mi pueblo (Guriezo, Cantabria) y me apunté con los amigos. Estudié Automoción hasta donde pude y hubo un día en el que tuve que decidir entre seguir de fiesta o sacrificarme. Lo dejé todo, incluida mi pasión por los camiones, y esto prueba que no me equivoqué (y termina emocionado).