Revolución Nozal
Gran exhibición del gregario de la ONCE, que ganó la crono y es candidato a la Vuelta, al igual que Beltrán, también portentoso. Y hoy llegan los Pirineos

Y los proletarios del mundo se unieron. Y a los sillones de cuero se les saltan los botones. Y en esta Vuelta en la que parecía no haber nada, si acaso la morena que pone el maillot oro, ha estallado una revolución obrera. Isidro Nozal, al que le abrieron la caja para que cogiera un puro ha cogido el puro, la caja y amenaza con secuestrar a la novia, que es la morena. Nozal corrió como Indurain, ganó la crono y es el nuevo líder, con dos minutos de ventaja sobre su compañero Igor, que es el novio. Manolo Saiz, que es el padre, está ante un horrible dilema: escoger a uno o dejar a la niña que elija. En 1991 escogió a Lejarreta y ganó Mauri.
Pero hay más. Manolo Beltrán, que parecía inofensivo por simpático y andaluz, cogió ayer el martillo y en lugar de golpear el clavo rompió las cadenas. Fue sexto en la crono, cedió sólo cinco segundos con Igor y le metió 1:51 a Roberto Heras. Ahora es tercero en la general a 2:42 de Espartaco y con los Pirineos por delante. Sólo recordaré que en el pasado Tour Armstrong le pidió que aumentara el ritmo en Alpe dHuez y Triki cumplió la orden con tal esmero que estuvo muy cerca de reventarle.
Tanto Nozal como Beltrán se convierten en héroes inesperados de una carrera que parecía escrita y por eso nos quedábamos dormidos menos cuando salía la morena. Dos ciclistas que hasta ahora no han hecho otra cosa que trabajar para los demás están en situación de ganar la Vuelta, esto es muy proletario, no sé si lo ven.
Cada uno maneja opciones distintas, pero igual de convincentes. Nozal tiene a su favor la edad (25 años) y su exhibición en el Tour de 2002, donde a pesar de ejercer de fontanero, destacó en todos los terrenos, también en la montaña. Se ha transformado con el liderato y quién sabe dónde estaría ahora si su director le hubiera permitido colaborar en la escapada de Burgos. Lo mejor de Beltrán es que es un gran escalador que ha cruzado el territorio comanche y no sólo está vivo, sino colocado. Mucho de lo que ocurra a partir de ahora dependerá de su cabeza.
Insurrección. Así es la Vuelta, y en el fondo no debería extrañarnos. Hace un año, cuando el jefe era Sevilla, Aitor encabezó la insurrección. Y ya está dicho lo de Mauri, pero en 1972 Fuente se rebeló a Lasa y en el 65 un tal Wolfhohl se le sublevó a Poulidor y Altig hizo lo mismo en el 62 cuando mandaba Anquetil. Convendrán conmigo en que sería más lógico que el maillot de líder fuera rojo.
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Pero la crono dejó más cosas, incluida la parálisis facial de Millar, que a última hora de anoche aún no podía cerrar la boca del asombro. Sevilla perdió casi seis minutos; los banestos estuvieron discretos y algo mejor les fue a Casero y Aitor, aunque todavía necesitan una proeza del tipo Aníbal y los elefantes. Entre los extranjeros, cuidado con Frigo y Möller, buenos ciclistas que se vieron envueltos en casos de dóping pero que tienen una interesante versión unplugged.
Y hoy, los Pirineos, la primera de tres etapas enormes que acaban en alto, sin casco. US Postal y Banesto, obligados a atacar, Kelme rabioso y el temible Aubisque a 50 km de meta. Y allí, en medio de todo, Nozal y Beltrán, con el puño en alto.