La ONCE presenta a su candidato: Igor
El vitoriano es el primer líder. Aitor pinchó en el último kilómetro y perdió 1:25.

No me gustan las cronos por equipos, qué le vamos a hacer. Seguramente porque hasta donde yo recuerdo, nunca nos dieron nada (ni a nosotros ni a Ullrich). Premian al rico y castigan al pobre. Marcan unas diferencias clasistas y complican la aventura del corredor que va por libre, verdadero héroe del ciclismo; y ahora pienso en Lemond, ganador del Tour del 89 sin más compañeros que los pajarillos del campo.
Dicho esto, que no servirá para nada, hay que elogiar el triunfo de la ONCE, que premia sus habilidades técnicas y su capacidad de coordinación, algunos de los valores por los que será recordado este equipo, ahora que toca salpicar los simpáticos comentarios con las necrológicas.
El primer líder de la Vuelta, decidido digitalmente (es decir, a dedo), será Igor González de Galdeano, candidato de la ONCE para ganar la carrera. Extraña que se escoja a Igor para vestir el primer maillot oro, pues parecería más lógico que se hubiera elegido a un secundario, a modo de regalo por los servicios prestados (y a prestar), como hizo Armstrong en el Tour con Víctor Hugo Peña. Más aún, cuando Igor podía haber asaltado el liderato en la crono de Zaragoza del próximo miércoles (44 km).
No es por ser cenizo, pero el amarillo tempranero, ya sea en su versión huevo frito o dorado refulgente, presiona a quien lo viste y lo convierte en objetivo de todas las escopetas. Aunque también entiendo que cuando te quedan dos telediarios no es para tomárselo con calma y conviene hacer sonar todas las sirenas, a ver si te rescatan.
El US Postal llegó diez segundos tarde, lo que le impidió recompensar a Chechu Rubiera, ciclista de la tierra. Pienso que Rubiera tiene demasiada categoría para conformarse con estos detalles sentimentales. Además, con permiso de Heras y de Bruyneel, no sería malo verle luchar por el triunfo final, porque, en este preciso momento, la Vuelta es de su tamaño.
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También salieron ganadores de la crono el ibanesto (a 24 segundos) y el Kelme (a 45), que salvan a sus escaladores de la primera criba. Peor le fue al Bianchi, que cedió un minuto, y peor aún al Fassa Bortolo, que entregó 1:25. Tuvo su explicación: Aitor pinchó a un kilómetro de la meta y el equipo tuvo que frenar en seco. Es imposible saber si esta adversidad le hará más fuerte o le desmotivará por completo; me temo que no lo sabe ni él.
Pero si lo de ayer fue una pista, hoy tendremos indicios razonables. A 17 kilómetros de la meta se subirá el Alto del Fito, de primera categoría. En ese puerto, donde llegarán los primeros ataques, se medirá tanto el interés como las fuerzas. Será la primera oportunidad para los favoritos y los locos, que todavía andan mezclados.