Jan estuvo al borde de la retirada
Hasta el mismo Armstrong cometió la irreverencia de descartarle antes de la cuenta


Cuando Ullrich cruzó la meta de Alpe dHuez el 13 de julio cediendo 1:28 con Armstrong, pocos repararon en el alemán. Se hablaba de la espectacularidad de Mayo, de la combatividad de Vinokourov, de la osadía de Beloki, del marcaje al que fue sometido el vasco... Quien más y quien menos dedujo que Ullrich no iba fino. Y punto.
Hasta el mismo Armstrong cometió la irreverencia de descartarle antes de la cuenta. "Tuve errores tácticos en este Tour, como marcar a Beloki en Alpe dHuez en lugar de haber eliminado a Ullrich", reconoció el al término de la carrera.
Aquel día, sólo un puñado de periodistas alemanes y Philippe Le Gars, redactor de LEquipe y la sombra de Jan durante todo el año, se preocuparon por su estado. Al contrario de lo que esperaban, Ullrich estaba feliz: "No he perdido mucho tiempo teniendo en cuenta que he estado varios días con fiebre alta por culpa de una infección gástrica".
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La exhibición de Ullrich en la contrarreloj confirmó que el alemán no había ido de farol con su salud. Poco a poco se conocieron otros detalles, como que Rudy Pevenage convenció a Jan para que no se retirara, o que la fiebre llegó a 40 grados, o que fue medicado para sanarle...
El alemán habla ahora de envenenamiento. ¿Quién le quiere tan mal? En esos días, la cosa parecía más uno de esos llamados virus que tanto abundan últimamente en el ciclismo y que retiran a equipos enteros. ¿Quizá algo en mal estado? Puede ser. En Francia hizo mucho calor.