Yo digo Raúl Romojaro

La carrera perfecta

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Los adjetivos se agotan para calificar lo que hizo ayer en Hungría Fernando Alonso, así que para valorar mejor la magnitud de su gesta pasemos a los datos. Primero: la magistral pole del sábado hubiera sido inútil si los nervios, la presión, la tensión hubieran hecho fallar al asturiano en la arrancada. Pero no, no sólo evitó cualquier deficiencia en la salida, sino que además logró distanciar a sus rivales unos valiosos metros. Si había lío en la primera curva, allí no estaría Nano.

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Segundo: imparable hasta el primer repostaje. Bien es verdad que Webber colaboró frenando mínimamente al pelotón, pero tan despacio no iría cuando nadie fue capaz de rebasar a su Jaguar. Mientras, el Renault del español rodaba como un reloj en tiempos casi dos segundos más rápidos que el resto. Y eso es mucho, una eternidad, cuando el resto se llaman Schumacher, Montoya, Raikkonen, Barrichello, Coulthard...

Tercero: sin error hasta la meta. No sé si la carrera perfecta existe, pero la de Alonso debe acercarse mucho a este ideal. Una estrategia acertada, un ritmo consistente, una concentración infalible, una mecánica robusta (ahora sí), un sueño que se acerca... ¡Este chico es grande! Con él no valen los pronósticos, porque tiene más calidad de lo que nunca hemos conocido. Y si no, que alguien me jure sobre la Biblia que ya sabía que en 2003 el asturianín dejaría con vuelta perdida al heredero de Fangio.

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