Un final infeliz

Qué raro el día de ayer. Estuve, como siempre, en la Ciudad Deportiva del Madrid y no vi la sonrisa de Claude Makelele, ni oí sus bromas con sus compañeros, ni escuché la música Rap por los altavoces de su coche. Y me parece que tendré que acostumbrarme a ello. Como todos los seguidores del Real Madrid. Claro que no es la primera vez que un francés se atreve a faltar a un entrenamiento. Lo de Anelka fue también muy fuerte. Prisionero de su juventud, el famoso Nicolás había querido pedir antes de dar.
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Todo lo contrario de Claude, un jugador que ha sabido ganarse a sus colegas, a la junta directiva y a una afición siempre muy exigente. Y Claude tiene ya más de 30 años y no se le puede tachar de niñato. Claro que a veces, desde hace un par de años, le veía un poco preocupado por lo de su nómina. Claro que se sentía menos valorado que otros no tan decisivos y luchadores en el campo. Pero nunca podía imaginar que Makelele pudiera llegar a tal extremo. Desafiar al Real Madrid es una cosa muy seria y Claude lo sabe. Dice que se siente mal psicológicamente y lo creo.
Toda esta affaire no puede ser una fría y calculada estrategia. Vamos a echar de menos a Claude y me gustaría poder decirle como en la canción de Mecano: "Quédate en Madrid". Pero me parece que ya es demasiado tarde.