Me toca pagar...
Noticias relacionadas
Al inicio de cada temporada, Mela Chércoles y un servidor nos desafiamos con algunas apuestas sobre el desenlace del Mundial, por aquello de poner un aliciente más al desarrollo de los grandes premios. Este año, yo tenía muy claro que el mejor español en MotoGP sería Carlos Checa, así que me jugué una cena (restaurante y menú a elegir, que no falte de ná...) con mi compañero, que apostaba por Sete Gibernau.
Pues después de sólo nueve carreras, lo que ahora no dudo es que me va a tocar ejercer de pagano. Sete no sólo ha arrasado a mi protegido Checa, sino que además se ha convertido en la revelación del Mundial y en un aspirante al título. Al menos me consuela saber que no soy el único sorprendido con el excepcional rendimiento de Gibernau. Porque creo, sinceramente, que miente quien diga que sabía que el catalán iba a ganar en 2003 más carreras que Rossi. A mí el nieto de don Paco Bultó me había parecido siempre un buen piloto: serio, preparado, profesional, abnegado y con ganas. Hoy no me cuesta reconocer (muy al contrario) que está un paso por delante de todo eso y tiene la madera de campeón que yo (¿me perdonas Sete?) no había sabido ver.
