Abramovich quiere romper el mercado
El empresario ruso, nuevo propietario del Chelsea, tiene 240 millones de euros para fichajes. Capello, Nesta o Kluivert lideran la relación


Los Beckham se han ido, pero la noria del periodismo británico, el pim-pam-pum que ameniza cualquier desayuno, no deja de girar y ya tiene un nuevo personaje de portada: Roman Abramovich, propietario del Chelsea. Este multimillonario ruso, gobernador de la remota Chukotka, territorio próximo a Siberia, está dispuesto a dar un golpe de mano en el fútbol inglés y, si le dejan, en el europeo. Su apuesta está sobre la mesa: 150 millones de libras esterlinas (240 millones de euros) en su lista de la compra, con bombones como Nesta, Shevchenko, Kluivert, Henry, etc...
Hasta nueve futuribles brotaban ayer en las páginas deportivas de los diarios ingleses, que han encontrado petróleo en este empresario del idem. A sus 36 años, Abramovich quiere triunfar en el Chelsea, pero desmiente que su aventura sea "exclusivamente deportiva". "Hay otros negocios más seguros que el fútbol. Me hace ilusión que el Chelsea logre títulos y estoy aquí para poner medios para que eso sea posible", afirma. Lo dice él, un tipo que chorrea dinero y a quien el Sunday Times sitúa como el 19º hombre más rico de Europa, un puesto por delante del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Abramovich, que había perdido a sus padres antes de cumplir los cuatro años, lo tiene todo, pero viene de la nada. Baste un dato: teniendo en cuenta el salario medio, un habitante de Chukotka tardaría 1.493 años en poder comprarse una casa en el elegante barrio londinense de Chelsea. ¡Y va él y se compra un equipo!
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La encuesta de la BBC muestra el escepticismo con el que la afición vive la llegada de Abramovich a un club en el que suceden los elogios a Zola, quien dijo adiós para fichar por el Cagliari.