Dos metas en alto para decidir el Giro
Garzelli está obligado a atacar hoy y mañana a Simoni


El pelotón galopó a trote ligero (43,934 km/h) en la etapa en línea más corta del Giro (117 km), porque los ciclistas estaban deseando llegar al hotel para darse una ducha y un masaje, comer un poco y sentarse a ver la final de la Liga de Campeones entre la Juventus y el Milan. No nos vamos a engañar: ayer en Italia sólo se hablaba de fútbol.
Alessandro Petacchi, tifoso juventino, fue quien más prisa se dio por llegar a la meta. Volvió a ganar la etapa, a pesar de seguir hecho un cromo por la caída del domingo. Y ya lleva seis victorias, una cifra que iguala el registro de Mario Cipollini el año pasado. Ambos son actualmente los ciclistas en activo con más triunfos en una misma edición, aunque el récord histórico de Alfredo Binda (12 etapas en 1927) es inalcanzable.
Gilberto Simoni, aficionado de la Juventus, y Stefano Garzelli, del Milan, trasladaron por la noche su rivalidad al fútbol. Pero hoy volverán a lo suyo en una de esas etapas aptas para redondear una gesta o para el catenaccio más puro. Toca jornada de montaña de las buenas. Pero ahora Simoni, que ha sido quien ha atacado hasta ahora en la montaña, pasará a defenderse. Y Garzelli, menos escalador que su rival, tiene la obligación de recortar tiempo si todavía quiere ganar este Giro.
Noticias relacionadas
La ronda rosa se decidirá en tres actos, dos de ellos con final en montaña. Hoy se abre el telón con la subida a tres grandes puertos. Para empezar, el Esischie (20,6 km al 7,5%), donde está situada la Cima Coppi por ser el más alto de este año (2.366 m) y que no es otro que la famosa Fauniera, donde Chava Jiménez dejó todas sus ilusiones en 1999. Después vendrá el Sampeyre (16,4 km al 8,3%). Y, por último, se llegará a Valle Varaita o Chianale (15,5 km al 4,5%), que es una ascensión nada dura, aunque los ciclistas llegarán allí castigados.
Si aún quedara algo por decidir, mañana el segundo acto: llegada en alto a la inédita Cascada del Toce (18,3 km al 5,1%). Si la lógica acompaña, para entonces Simoni ya tendrá la maglia rosa en propiedad. De lo contrario, habrá tercer acto: la contrarreloj del domingo en Milán. Todo o nada.