En una situación agónica
Desde el inicio de temporada se asumieron los graves problemas económicos en el club. Los avisos fueron reiterados, pero los rectores rojiblancos hicieron poco por recortar gastos, en algunos casos desmesurados. Pero no deja de ser insólito que con las advertencias sólo se logró enfadar a los dirigentes, incapaces de hacer un presupuesto equilibrado, requisito imprescindible para la supervivencia de la entidad. El primer responsable es Alfredo García Amado, como gerente del club.
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El problema del Sporting empezó en 1994, con una gestión errónea de José Fernández, tras comprar la presidencia a golpe de talonario y asumir criterios técnicos. El resultado, el descenso más humillante de la historia. Luego utilizó la táctica del avestruz, al colocar en el Consejo de Administración a personas sin más capacidad que llorar a la Administración, con la única disculpa del "estoy apartado de esto".
Ahora se llega a un callejón en el que Vega-Arango tiene escasas salidas, si el crédito Villa no se concreta. Si ocurre, la única alternativa es malvenderlo, sin que solucione el presente y propiciando un futuro desolador, mientras el fantasma de la desaparición sigue merodeaando. El problema es que cada vez hay menos tiempo para buscar soluciones. Si es que las hay. De momento, el Sporting depende de la gestión de Veiga.
