Petacchi derrota al dolor y hace repóker
El italiano ganó tras haber estado al borde de retirarse por una caída


No me toquéis, por favor". Alessandro Petacchi evitaba los abrazos y las palmaditas de rigor en la zona de meta. Su cuerpo era un cromo. El día anterior, en la contrarreloj, había partido la bicicleta en dos en una tremenda caída. Pero ayer derrotó al dolor y sumó su quinta victoria de etapa en este Giro.
Petacchi tiene abrasada la parte izquierda de su cuerpo, con heridas en el codo, la espalda, el costado, la pierna, la cadera... Unas radiografías descartaron una fractura en el hueso ilíaco. Por la mañana estaba más cerca de la retirada que de otra cosa. Cogió la bici sin convicción, rodó media decena de kilómetros y decidió salir. Al control de firmas se presentó con cojera. "¿Cómo estás, Alessandro", le preguntaban. "Fastidiado", respondía derrotista.
El único objetivo de Petacchi era terminar la etapa para intentar reponerse hoy en la jornada de descanso. Pero según iban pasando los kilómetros, Alessandro se sentía un poco mejor. Sus compañeros no paraban de darle ánimos: "¿Cómo vas". "Fastidiado, pero vamos a intentarlo", fue su grito de guerra. Dicho y hecho.
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El Fassa Bortolo pasó a la cabeza para neutralizar la fuga del día, protagonizada durante 110 km por Chmielewski (o como se diga) y Adyeyev (ídem). Las intenciones estaban claras. En el tramo final, el equipo trabajó al completo, incluido Aitor González a falta de 4 km. Petacchi entró tercero en la última curva, por detrás del tren del Domina Vacanze: Lombardi y Bennati. Y ganó sobrado.
"¡Se sufre tanto en el ciclismo!", fueron sus primeras palabras a la RAI. Luego agradeció el apoyo a su equipo. Y un periodista malicioso añadió en la sala prensa: "Se la podría dedicar también a Cipollini para que tomara ejemplo". Cuando Petacchi subió al podio daba pena verle, porque apenas podía ponerse la maglia ciclamino porque le rozaba las heridas. Alessandro dio una lección.