Ciclismo | 15ª etapa

Terminaitor vuelve en la contrarreloj

Aitor González ganó la etapa y Gilberto Simoni aumentó su ventaja

<b>YA SON TRES.</B> Aitor ganó ayer su tercera etapa en el Giro de Italia.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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La normalidad vuelve a su sitio. Aitor González aprovechó ayer su mejor especialidad, la contrarreloj, para resucitar a Terminaitor y matar todos los fantasmas creados tras su pésima actuación en la semana inicial. Esta victoria no es sólo importante por ser la primera española en esta edición del Giro y la 86ª en la historia. El triunfo sirve de liberación para Aitor, que ha tomado buena nota de sus errores para no repetirlos en el futuro. Por ejemplo, en el Tour de Francia.

Aitor tenía muchas dudas en vísperas de la etapa. Los precedentes jugaban en contra, pero la estadística a favor. De las cuatro contrarreloj que había disputado en grandes vueltas, el español había vencido en tres. Ahora ya son cuatro de cinco. Su rival más preocupante no era sólo Serguei Gontchar (3º), ni tampoco un Magnus Backstedt que se coló en la fiesta (2º) sin pase. Su adversario, realmente, era él mismo.

En la primera referencia oficial (km 10), Aitor cedía 13 segundos respecto a Backstedt. La sombra del Terminillo y Faenza volvió al acecho. Pero Terminaitor resurgió en la zona más dura, con el viento de cara, y fue superando sus miedos. Aún así, restaban sorpresas. En la subida al puerto tuvo un susto cuando quitó el plato grande y se le atrancó el cambio. Luego casi se cae en el descenso. Los tres accidentes de la primera semana retornaron a escena. Pero la mala suerte del español está disminuyendo en proporción a que su forma aumenta. No puede ser sólo una casualidad.

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Con este triunfo, España puede presumir de haber ganado siempre al menos una etapa en el Giro desde 1990. Ya van 14 ediciones echando algo al zurrón. Y eso que esta vez hay aquí cuatro gatos. Ahora bien, se hacen notar.

El otro combate del día se disputaba en la zona alta de la tabla. Todo el mundo daba por hecho que Stefano Garzelli iba a recortarle tiempo a Gilberto Simoni. ¡Pues de eso nada! Gibo hizo una grandiosa contrarreloj, acabó séptimo y metió 39 segundos más a Garzo, que ahora se verá obligado a atacar al hombre más fuerte del Giro. Todavía resta una semana de carrera con dos etapas de montaña y una crono. Pero esta maglia rosa huele a Milán.

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