Ciclismo | 11ª etapa

Terrible caída de Gálvez y Cipollini

"Las metas del Giro están siendo una vergüenza", denunció Belda

Mario en una silla de ruedas.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Se veía venir. Y más cuando apareció la lluvia. La curva a la izquierda situada a 150 metros de la meta auguraba una caída. Y se cumplió. Isaac Gálvez se estaba colando por el interior, valiente tras la estela de McEwen, el ganador posterior de la etapa, cuando le patinó su rueda delantera. El sprinter del Kelme arrastró consigo a Cipollini y ambos sufrieron un tremendo accidente contra las vallas. Detrás les siguieron Furlan y Forster. Supermario se levantó llamando "loco" a Gálvez, pero el español respondió que "de eso nada". Isaac asumió riesgos, pero, que se sepa, no puso allí ni el agua ni la curva.

El desenlace estaba cantado. En el primer paso por la meta ya hubo un anticipo del drama con las caídas de Tossato, Scirea, Carlos García Quesada... Cuando comenzó la lluvia, la organización había solicitado al jurado que el trazado urbano no contara para la general, pero el único cambio al que accedió fue a retrasar la zona de influencia de caídas a los 1.700 metros finales.

Vicente Belda, indignado, echó fuego por la boca: "Los recorridos del Giro son una vergüenza. Todos los días igual. En lugar de poner la meta en la recta anterior de un kilómetro y medio, van a colocarla después de una curva... Se habla mucho de la seguridad y se le exige el casco obligatorio a los ciclistas, pero los organizadores hacen lo que les da la gana".

Las denuncias no son nuevas. Dos etapas antes, en Montecatini Terme, hubo otra curva a 400 metros. Y, claro, se cayeron varios. Entre ellos Simoni, que arremetió contra el Giro. Ante la tormenta de críticas, Carmine Castellano respondió ayer: "No pusimos la meta en la recta anterior por una cuestión de estructuras. Además, aquí se disputa una prueba amateur y nunca pasó nada".

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Aquí cada uno tira para casa, pero las casualidades no existen. Hay dos explicaciones tapadas. Una: si se coloca una curva cercana a la meta se ve mejor en televisión la publicidad del fondo. Otra: el sprinter que tiene mejor equipo siempre partirá con más ventaja. O sea, en este caso el tren de Cipollini. El Giro ha hecho un recorrido para que el ídolo italiano pulverice el récord de Binda. Una decena de etapas acaban al sprint. Y lo de ayer fue ya el absurdo multiplicado por infinito: 226 kilómetros sin una sola tachuela.

Pero el tiro le salió al Giro por la culata, porque Cipollini fue uno de los accidentados. Milagrosamente, ninguno se rompió nada. Mario tiene un fuerte golpe en un hombro y Gálvez en la cadera, además de contusiones múltiples. La continuidad de ambos dependerá de cómo evolucionen de las heridas.

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